viernes, 27 de septiembre de 2013

En pleno otoño



Miro para mis adentros y me digo que es mucho todavía lo que me queda por andar para poder llegar a donde quiero; pero es tal la ilusión y el tesón que pongo, que me desborda y me supera la alegría. Es el crecimiento del día a día cuando voy puliendo, minuto a minuto, esas concesiones que, continuamente, me hago, por simples que sean. Es un precioso entretenimiento, es un deporte, es un juego que disfruto con inmensa suerte, pues siempre lo juego con las mejores cartas; la gran Fortuna hace que le gane todas las partidas a mi contrincante. Y veo el cielo abierto cuando percibo ese crecer para dentro. Y aprendo, poco a poco, eso sí, lo mucho que me queda por aprender. Y lo acojo con inmensa gratitud pues en todos los momentos dificultosos siempre me llega el As que necesito para  ganar la partida que estoy jugando. Y es que ese tesón y esa ilusión van cargados de esperanza. También, porque cuando recibí el precioso encargo me hallaba en el momento más oportuno y dulce.
¡Es tan grato y amable ir ganando en pleno otoño! No hace ni calor.
 +Capuchino de Silos

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