viernes, 30 de agosto de 2013

¿Un colegio religioso?



Este verano he tenido la oportunidad de intimar con un crio, hijo, sobrino y nieto de unos conocidos de aproximadamente ocho o diez años.

No sé si Leo, que así se llama el crio, hizo la Primera Comunión la pasada primavera o la anterior. No lo sé. Lo que sí sé es que es un chiquillo abierto, simpático, inteligente, que sabe todas las marcas de relojes de buenísimas firmas y de todos los coches de alta gama que existen en el mercado, y que estudia en un colegio muy célebre de la capital de España en el que se han “educado” gente de renombre y notoriedad, como Rubalcaba, Aznar y otros tantos. Es el colegio del Pilar dirigido por hermanos marianistas.

La familia del pequeño infante, dice llamarse católica. Es una familia de catolicismo moderno y acomodaticio en el que todo vale; catolicismo que debe ser igual al del colegio donde estudia el chico que saca sobresaliente en todo, menos en religión por lo que nosotros hemos podido observar.

Algún domingo pasado de este mes de agosto, nos ofrecimos para que pudiesen escuchar Misa donde nosotros vamos habitualmente. La contestación por parte de la familia fue de inmediato: “ya iremos otro día”.

A la insistencia nuestra, nos volvieron a contestar: “no, no pasa nada. Otro día iremos” No nos dimos por vencidos y nos dirigimos al niño que podía ir y venir con nosotros, a lo que el niño contestó: “no, prefiero jugar con mis amigos”

- Es que hoy es domingo y hay que ir a Misa, le recordamos. Si no vas, tendrás que confesar antes de recibir al Señor el próximo día que vayas.

- “No, prefiero jugar con mis amigos”, volvió a contestarnos.

Ya no volvimos a insistir.

Este último lunes toda la familia, tuvo que acercarse a la parroquia a una Misa funeral. Al no poder dejar sólo al pequeño lo llevamos en el coche y le volvimos a recordar que si quería recibir al Señor tenía que confesar. La contestación del pequeño fue rápida y sin pensarlo nos dijo: -puedo comulgar sin confesar; no pasa nada, me lo han dicho en el colegio. Y así fue: comulgó sin más.

Al finalizar la Misa quise entrar en el sagrario para despedirme del Señor y al ver el chico que me santiguaba con agua bendita me preguntó qué era aquello. Le dije que era agua bendita.

 -¿Eso qué es? ¿Para qué sirve? Le di toda serie de explicaciones. El pobrecillo no supo qué decir. No tenía la más remota idea qué era y para qué servía el agua bendita.



Ahora yo les pregunto a esos curas del famoso colegio del Pilar:



¿Qué clase de formación religiosa reciben sus “famosos” alumnos?

¿Qué clase de catequesis les enseñan a los chavales cuándo ni siquiera saben qué es y para qué sirve el agua bendita?

Les haría muchísimas preguntas pero ¿Para qué?



Ahora se comprende que alumnos que se han educado con ustedes como Rubalcaba o Aznar y tantos otros, firmen leyes que acaben con vidas humanas y otras muchas cosas que para qué voy a seguir nombrando.




+Capuchino de Silos

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