domingo, 16 de junio de 2013

Camino seguro



Si a pesar de nuestras inseguridades en el plano espiritual y de la posibilidad casi segura de incurrir en errores, mantenemos la fe en que, detrás de todo, está la mano de Dios, en que Dios, a pesar de todo, nos lleva por el camino más seguro, habremos extraído plenamente la consecuencia de lo que es la fe en la divina Providencia. ¿Qué significa que mi camino de vida es el más seguro?: que mi preocupación más grande debe ser vivir infinitamente despreocupado cada segundo y momento de mi vida. ¿Se trata de heroísmo? ¡Ciertamente! ¡Cuánto sacrificio se le exige a nuestra razón y a nuestra voluntad! 
Dejar que Dios elija por nosotros nos infunde una actitud genuinamente católica. Esa despreocupación genuinamente católica debería reflejarse en nuestro cuerpo y alma. Por lo común, estamos intranquilos y ansiosos a causa de interferencias que hay en nuestro espíritu. En efecto, suelen atormentarnos preocupaciones relacionadas con nuestro pasado. Pero lo pasado... ¡ya pasó! Sólo debo preocuparme de vivir despreocupado; no por soberbia, sino porque el Padre es el que empuña el timón de la barca de mi vida. Naturalmente Él permite que ese timón sea guiado por hombres mortales, pecadores y falibles; pero precisamente en esto radica el heroísmo.

+J. Kentenich

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