martes, 14 de mayo de 2013

En el mes de María



Y es que la naturaleza es así: generosa, caprichosa, se sabe bella, llena de color, muy femenina y sobre todo conocedora de la sabiduría de la que ha sido dotada. Sabe, de por sí, que tiene que renacer cada año para llenarnos de gozo. Hace cambiar, como si de magia se tratara, las lágrimas y gemidos del frío invierno en lindas y pequeñitas flores multicolores llenando con su hermosura los campos en actitud siempre callada y silenciosa. Todo en ella es humildad, sumisión, confianza, ilusión... todo eso y mucho más lo guarda celosamente en su interior para presentarla ante Dios y llevarla hacia su Madre en el mes de María; por eso la felicidad y la armonía emana de ella como el más copioso manantial por aquellas lluvias que tomó del cielo. Las recibió como nosotros recibimos el agua del bautismo.

+Capuchino de Silos


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