jueves, 7 de febrero de 2013

Pablo VI



El Señor es mi Pastor

Cómo desearíamos que se renovara
y fortaleciera en nosotros el amor al silencio
este admirable e indispensable hábito del espíritu
tan necesario para nosotros
que estamos aturdidos por tanto ruido
tanto tumulto
tantas voces
de nuestra ruidosa
y en extremo agitada vida moderna.
Silencio de Nazaret
enséñanos el recogimiento y la interioridad
enséñanos a estar siempre dispuestos a escuchar
las buenas inspiraciones
y la doctrina de los verdaderos maestros.
Enséñanos la necesidad y el valor de una conveniente formación
del estudio
de la meditación
de una vida interior intensa
de la oración personal que solo Dios ve.
Pablo VI


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