sábado, 19 de enero de 2013

Entre árboles



En cualquier estación del año y más en invierno, cualquier día viene cargado de fantasía, de días cálidos, de días de lluvia, de viento, de días fríos cargados de colores fríos...y tantas cosas que me ayudan a meditar y sentirme cerca de Dios. Podemos así sobrevolar muy alto y alcanzar el cielo fugazmente; para mirar, para sentir, para fantasear, para amar y notar como cada uno de los sentidos se llena de júbilo y alegría, pues nuestro corazón está hecho para eso; para amar y desear ese encuentro imaginario sin perder ocasión alguna y así poder mantener viva la esperanza en todo momento. Es un maravilloso ejercicio: llenar el alma de esperanza, de ilusión, de sueño, de encantamiento nada más abrir los ojos.

Pienso, porque da igual la estación del año en que uno se encuentre, cómo debió disfrutar el artista haciendo esos preciosos trajes de la fotografía para que se confundieran con la arboleda del bosque y aparecieran sobre el espacio dos ninfas encantadas cargadas de bellas hojas verdes para que se confundieran con el paisaje. Solo faltaría, para completar el cuadro, que el viento las hiciera acunar delicadamente. Dios llenó de gracias especiales a ese artista y lo colmó de delicadeza y sensibilidad.

Siempre se me eriza la piel cuando algo se llena de magia y encanto porque vuelvo a dar gracia por el milagro que Dios hace cada día.



+Capuchino de Silos


'