martes, 23 de octubre de 2012

50 AÑOS DEL CONCILIO VATICANO II



"En estos cincuenta años hemos aprendido y experimentado que el pecado original existe y se traduce, siempre de nuevo, en pecados personales, que pueden transformarse en estructuras del pecado.
Hemos visto que en el campo del Señor también hay siempre cizaña. Hemos visto que en la red de Pedro también hay peces podridos.
Hemos visto que la fra gilidad humana también está presente en la Iglesia, que la barca de la Iglesia también navega con viento contrario,
en medio de tempestades que la acechan y, a veces, hemos pensado: “El Señor duerme y se ha olvidado de nosotros”.
“Esta es una parte de las experiencias de estos cincuenta años,
pero también hemos tenido una experiencia nueva de la presencia del Señor, de su bondad, de su fuerza"
+Benedicto XVI, Obispo de Roma

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lunes, 15 de octubre de 2012

Puro artificio




Caigo en la trampa
mientras mis pinceles bailan.

Sigo probando
porque quiero repetir
lo que tan bello creaste.

Mis brochas tejen y tejen
en un vaivén de puro engaño.

... y es que nadie puede imitarte.

+Capuchino de Silos




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lunes, 8 de octubre de 2012

Un monje enamorado de Cristo

 

Como no puedo ni escribir ni leer mucho, os dejo este escrito de un monje que no tiene desperdicio.
“El monje del Cristo Orante, como todo monje, ha de tomar muy al pie de la letra aquella consigna del Maestro: cuando ores, ve, cierra la puerta, escóndete en lo Secreto y allí, en lo Secreto, trata con el Padre que ve en lo Secreto.
Pero el monje del Cristo Orante, como el mismo Cristo, ha de tomar también muy en serio aquello otro: ¡no escondas la luz recibida debajo de la mesa! Colócala en un lugar alto para que –cálida y mágicamente— alumbre a los demás. Lo que escuchas susurrado en lo escondido, anúncialo con vehemencia desde los tejados.

Por eso, esa misma puerta que con celo cierras para tratar en lo secreto con el Padre, ábrela con igual celo, cada vez que un hermano la golpee pidiéndote el pan de la oración.
No la abras por cualquier motivo, con cualquier excusa. No.
Sólo justifica que dejes lo secreto para llevar a otros allí, a lo secreto, y allí, en lo secreto, dejarlos con el Padre, para volver tú a cerrar la puerta reescondiéndote en lo Secreto.
Pues para ese Secreto ha sido creado el Hombre”

+Diego De Jesús


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