domingo, 30 de septiembre de 2012

Belleza



"Las personas más bellas con las que me he encontrado son aquellas que han conocido la derrota, conocido el sufrimiento, conocido la lucha, conocido la pérdida, y han encontrado su forma de salir de las profundidades. Estas personas tienen una apreciación, una sensibilidad y una comprensión de la vida que los llena de compasión, humildad y una profunda inquietud amorosa. La gente bella no surge de la nada"  
 
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jueves, 27 de septiembre de 2012

Miles de gotas




Llega la lluvia recién estrenado el otoño.
Me gusta todo lo que la rodea y la envuelve.
Me gusta ver cómo sus primeras gotas empapan esa tierra tan sequita después del verano.
Me gusta cómo va cambiando el azul cálido por otro plomizo y fresco.
Me gusta su ritmo y contrapunto musical.
Me gusta su olor.
Me gusta ver cómo van cayendo sus tardes cada vez más cerradas, su titubeo y su poesía a través del ventanal mientras la contemplo de un modo difuso e impreciso.
Y la disfruto y la siento como una bendición que nos llega del mismo cielo.

+Capuchino de Silos

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sábado, 22 de septiembre de 2012

Así fue...

Leyendo esto me desperté ésta mañana:

"Dios padre de todas las cosas y su creador, es anterior al sol y más antiguo que el cielo; más fuerte que el tiempo y la eternidad, y más fuerte que la naturaleza entera que transcurre... Su nombre es indecible, y los ojos no podrían verlo. Entonces, al no poder captar su esencia, buscamos ayuda en las palabras, en los nombres, en las formas animales, en las figuras... en los árboles y en las flores, en las cimas y en las fuentes. Con el deseo de comprenderlo, en nuestra debilidad, prestamos a su naturaleza las bellezas que nos son accesibles... Es una pasión similar a la del amante, para el cual es tan dulce ver un retrato del ser amado, o incluso su lira, su jabalina... Cualquier objeto que despierte su recuerdo... ".
 
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miércoles, 19 de septiembre de 2012

Maldita curiosidad.



Me encontraba en el primer banco y en pleno ratito de oración con el Señor cuando escuché unos pasos rápidos que se acercaban por el pasillo central de la iglesia. En voz alta discutían, no hablaban. Al estar la iglesia casi vacía se distinguía lo que decían. Me extrañé y puse atención a ver qué pasaba. Eran dos señoras y un hombre muy blanquito todo él, muy alto y corpulento con calzona negra por encima de las rodillas y camiseta negra: un auténtico adefesio de unos cincuenta y tantos  años. Una de las señoras, la que parecía más joven, portaba un ramito de rosas en tonos pastel; con paso decidido se dirigía muy contenta y sonriente a la puerta de la sacristía dejando a sus interlocutores atrás. Ninguna de las caras las había visto jamás por la parroquia.
El sacristán, que estaba sentado en un banco de la iglesia, se levantó rápido y veloz y fue tras ella pues no la debía conocer tampoco; de haberla conocido la hubiese dejado entrar sin seguirla.
Al ratito, apareció el sacristán y la señora con las rosas en un jarrón acercándose muy orgullosa y sin perder la sonrisa a la imagen de San Francisco Javier. Yo estaba embobada y muy cerquita toda distraída. ¡Ay, Dios mío!: maldita curiosidad.
Con mucho cuidadito y orgullo, y con la sonrisa en sus labios, colocó a los pies del santo el jarroncito de las rosas; lo miró varias veces girando la cabeza a un lado y otro. Aprecié que se sentía orgullosa y  feliz. Se arrodilló en el reclinatorio y con mucha piedad rezó unos minutos. Acto seguido, se levantó y se puso al lado del santo, lo tocó con una mano sin perder la sonrisa y el señor de las calzonas le hizo una foto. Quedó satisfecha y se apartó.
Inmediatamente se produjo otra discusión muy acalorada que duró unos minutos. Parecían enfadados. Al fin, y sin dejar de refunfuñar, el señor de las calzonas se colocó al lado de ella y cogiendo de la mano a la señora de las flores, con muy malos modales se hizo otra foto. ¿?
Sin mirarse y en silencio, se marcharon. La otra señora, no dijo ni pío.

Yo, quedé vacía de contenido.

Moriré como el gato.

+Capuchino de Silos


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viernes, 14 de septiembre de 2012

Sol entre nubes



Siempre quiero estar con Él, en todo momento, para poder alcanzar el milagro de su gracia y ser acunada por ese soplo divino que juega conmigo al escondite. Buscarlo hasta hallarlo y ser lo más obediente y dócil cuando mueve mi alma para volar con las mismas alas de los ángeles; porque sola no sé, no puedo.
Quiero contar con ese soplo divino para que cualquier momento oscuro se pueda llenar de luz.
Ese paisaje que me muestra coincide con mi deseo y comienzo a extasiarme pensándolo, así que lo miro fijamente y puedo ver el paraíso convertido en milagro, alegría cálida y nubes llenas de sol, porque Septiembre es un mes de sol entre nubes.

+Capuchino de Silos

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