domingo, 29 de julio de 2012

Descanso



 
Hace días tenía que consolarme con lo que fuese porque las fuerzas ya no custodiaban mi vida; quizás porque era tiempo de descanso para ellas; quizás porque tenía que haberlas mimados más y mejor. Pero la realidad era que sentía la necesidad de descansar para recuperar el milagro diario. De repente, mientras pensaba esto, comenzó a llover con todas las fuerzas. La tormenta en pleno verano se podía contemplar con alegría y se veía cómo llovía sobre el agua. Fueron diez escasos minutos.
Gozo con todo lo que rodea la lluvia y ahora más viendo como la gente seguía bañándose disfrutando de ese delicioso momento. Todo un espectáculo que observaba con un barniz de emoción y entusiasmo en esa tarde donde las fuerzas bailaban muy lejos.
Acudí, como en tantas ocasiones, a Él que me comprendía sin necesidad de explicarme. También ese dulce momento debía ser para Él. También en el descanso quería buscarlo y que su alegría formara parte de ese descanso.
Capuchino de Silos


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martes, 24 de julio de 2012

Experiencia única y celestial (continuación)


Y así fue: una experiencia única y celestial y todo lo que uno quiera añadirle.
Al ultimar la limpieza del altar y del sagrario colocamos el mantel almidonado blanco y purísimo con encaje de bolillo al filo y doblado en abanico. Sobre ese mantel, delante del sagrario, un pequeñito corporal, tan blanco como la nieve  para apoyar el Copón con el Santísimo cuando está en uso y a su derecha, a un palmo, un pequeño y precioso vasito con agua y otro corporal doblado sobre él.
Se colocaron los seis altos candelabros dorados, tres a cada uno de los lados y limpiamos el cristal de la lámpara que sirve de vasija para encajar en su interior la mariposa roja que ilumina al Señor cada día. El cristal quedó tan limpio y transparente que, al contemplarlo, sólo se veía la lamparilla que lucía ilusoriamente al aire.

Miramos el conjunto que quedó precioso y dimos gracias al Señor preparándonos para vestir el Altar Mayor con ropa limpísima e inmaculada.

¡Cómo se disfruta preparando algo tan hermoso para el Señor!

Allí, en el otro altar, donde cada víspera de domingo o fiesta se celebra el Misterio más grande jamás soñado, íbamos a proceder al cambio de manteles usados por otros limpísimos y doblados igual que los anteriores en abanico.

Sueño cada día con esa celebración donde mi Dios y Señor se hace presente dándolo todo como lo hizo en esa semana grande de Pasión hasta dar por nosotros su última gota de sangre y todo su amor. ¡Qué delicia poder ponerle lo más hermoso colocado con el máximo cuidado y amor!

Terminamos poniendo los candelabros, la cruz y el atril de bronce para el Misal y dimos por finalizado el trabajo.
Estoy segura que todos los ángeles y San Francisco Javier, que así se llama la parroquia, nos ayudaron para que el Señor quedara contento.

Antes de acabar pedí un deseo a ese mi Dios y Señor que casi le toco con mi mano su túnica.

¿Cómo será la Gloria, Dios mío?

Capuchino de Silos



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jueves, 19 de julio de 2012

Experiencia única y celestial


Recordaba una noche de desvelo, cómo fue la preciosa experiencia "mística" que me hizo sentir especialmente feliz.
Todo comenzó cuando el párroco de mi iglesia me comentó que el sagrario y el altar mayor era conveniente limpiarlos. Le pedí que quitase de allí al Santísimo  porque aquella misma tarde lo haría. Era mejor pues trabajaría más tranquila sabiendo que allí ya no se encontraba el Señor.
Llamé a una amiga, para trabajarlo entre las dos y mejor hacer el cambio de manteles del altar donde se suele celebrar la Santa Misa.
Al llegar vimos que la mariposa del sagrario estaba encendida, luego allí se encontraba el Señor. ¡Ay, Dios mío! Ufff
Nos miramos y sin decirnos nada subimos para comenzar la labor. Fue entonces, ya de rodillas en el altar cuando al poner las manos en el sagrario para limpiarlo, mi cuerpo sufrió una gran sacudida. ¡Estaba tan cerquita del Señor...! que casi podía tocarle. Comenzamos a limpiar y a rezar al mismo tiempo. Estábamos felices rodeadas de ángeles y con el Señor entre nosotros.
Y pensé: el Señor nunca está sólo, siempre está rodeado de ángeles, lo mismo que nosotras en estos instantes.

Una experiencia única, irrepetible, maravillosa, mágica, celestial...que estoy deseando volver a vivir.                                              (Continuará)

Capuchino de Silos


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jueves, 12 de julio de 2012

Entre libros


Pienso que lo que escribo, haga frio o calor, es un pedacito que vive en mí, que es lo que siento en ese momento en el que las letras se va depositando una tras otra. Algunas veces podrían gritar a pleno pulmón, otras, sin embargo, deberían quedar secretamente guardadas en el más profundo rincón sin salir a la luz, pero ellas caminan y caminan dejando sin complejos que los dedos caprichosamente se abandonen llevando en sus brazos ese pensamiento que es, en realidad, el hilo más directo que viene del corazón.
Lo que hago es, completar con letras ese momento, ese espacio en blanco que vive vacío, que me espera, que está hecho, por lo visto, para que yo lo llene. Unas veces escribiendo, otras dibujando, otras pintando, otras cocinando y la más de las veces pidiendo al cielo alguna cosa especial.
Amo nuestra lengua, me fascina el olor de los libros, las tapas que han sido usadas y viejas, su liturgia. Amo todo lo que me rodea y vivo como si fuese el último minuto de mi vida y siempre me sorprendo cuando voy apurando los libros que caen en mis manos, pasando la última página para empezar otra.

+Capuchino de Silos


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lunes, 9 de julio de 2012

Con calor


Últimamente escribo poco porque estoy volcada en el veraneo. Son muchos los preparativos.
Ya las ventanas apenas se abren por culpa del calor que es una de las contrariedades de cada día; el calor puede con el olor suave de la caridad. Todo se hace más pesado con él, con ese calor que sufrimos en esta parte de la geografía española. ¡Ufff! Sevilla, en ésta época, me parece que está hecha de fantasías y que es un paraíso que está en otra calle; en otra calle que desconozco y que se esconde en estos días de tanto calor.
Pero ahora, con estas y otras contrariedades es cuando más hay que cuidar estas pequeñitas cosas.
La disposición y la precisión para esta penosa tarea de arreglar y atender hasta la última pincelada y poder dar por finalizado el cuadro que se ha comenzado, me impulsa a superar el estado de poco amigos, de poco risueño, que influye en las personas que tengo más cerca y, en ese momento, cuando me doy cuenta, seco de un soplo las gotas de sudor que corren por mi cara. El gesto me hace sonreír y la misma sonrisa me sabe a gloria después del purgatorio. Con este y otros castigos como este, logro llenarme de alegría y consigo que el calor se vaya alejando de mí. Lo borro de un solo plumazo.
...y me abrazo de nuevo a ese Vínculo que amo tierna y dulcemente.

+Capuchino de Silos


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miércoles, 4 de julio de 2012

Con sabor a mar


En unos días regresaré al lugar de veraneo de todos los años.
Sin haber llegado aún, siento el deseo, como siempre, de volver. De volver a la normalidad de mi vida aquí en mi ciudad y poder soñar con la primera caída de las hojas doradas y azules del otoño que van llenando por entero los preciosos parques y jardines de Sevilla. Amo el otoño y todo lo que conlleva, y amo mucho más la fina lluvia de invierno con olor a tierra mojada.
Pero ya mismo oleré a mar y el vino sabrá al calor del verano, los días se pintarán celeste, las olas bañarán dulcemente los piececitos de los niños, celebraré, primero mi santo, después nuestro aniversario de boda, llegará la Gloriosa Asunción de Nuestra Señora  y diré como cada año: quiero esto, o aquello o lo de más allá; solo si a Ti te agrada Señor, y espero que tu lógica coincida con la mía para que puedan ir encajando todas las piezas del rompecabezas que, a veces, parece que alguna quede suelta perdiendo el puzle todo sentido.

+Capuchino de Silos


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martes, 3 de julio de 2012

Paisaje del alma



Mi alma es la autora de mi pequeño escrito. Ella influye en muchas de las frases de mi pensamiento y la serenidad de este instante, y tengo que darle gracias a la gracia que vive en mí, que me envuelve, que me hace valorar sobre todas las cosas la vida que hay en ella.
Vuelvo a meditar lo que podría matarla porque su verdadera muerte es el pecado que acaba con la vida espiritual y divina. Y me pregunto: ¿por qué he de matarla?
Cuando llegue la muerte cerraremos los ojos a ésta vida pero despertaremos a la Vida que durará por siempre. Hasta entonces...
¡Cuánto debemos apreciar la vida del alma y cuánto hemos de mantener y aumentar su riqueza cada día!

+Capuchino de Silos


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lunes, 2 de julio de 2012

El sentido cristiano de la vela



"La vela reza por mí, precede y abre mi plegaria; y me enseña a rezar sin ruidos, alumbrando y consumiendo su propio ser ante el Señor."




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