miércoles, 30 de mayo de 2012

Se nos va el mes de las flores


Mayo es el mes más bello creado por Dios, posiblemente, para dedicárselo a su Madre a quien tanto ama.

No quisiera que se me fuese el mes sin dirigirme a Ella y agradecerle lo mucho que nos ha dado.

“María es prudente: pongámoslo todo en sus manos; ella sabrá disponer de nosotros y de cuanto nos pertenece para mayor gloria de Dios.
María es caritativa: nos ama como a hijos y servidores suyos; ofrezcámosle todo; nada perderemos en ello, ya que todo lo hará redundar en provecho nuestro.
María es generosa; devuelve más de lo que se le confía; démosle cuanto poseemos, sin reserva alguna, y recibiremos el ciento por uno.
María es poderosa; nadie puede arrebatarle lo que se le ha confiado en custodia; pongámonos en sus manos, que ella nos defenderá y con su ayuda saldremos victoriosos de todos nuestros enemigos.
María es fiel: no se le extravía ni pierde nada del depósito que se le confía. Es por excelencia la Virgen fiel a Dios y fiel a los hombres. Guardó y conservó fielmente todo lo que Dios le confió, sin perder una partícula, y sigue custodiando con especial esmero a todos aquellos que se hallan por completo bajo su protección y tutela.
Confiemos, pues, todas nuestras cosas a su fidelidad”
+Luis María Grignion de Montfort
¡Gracias, Madre mía, por todo!



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lunes, 28 de mayo de 2012

Se nos fue Pentecostés



Se nos fue Pentecostés con su perfume y comienza lo sencillo, lo natural, lo usual, lo cotidiano. Es lo perfecto para perderse y esconderse en la Eternidad porque todo se nos ha ido tiñendo de cielo antes y porque el seguir viviendo cada día es ir caminando hacia allí lentamente con las manos muy llenas de agradecimiento y generosidad.
Ya es historia, ya forma parte de mi recuerdo, de mi nostalgia y entrego en el altar un manojo de espliego y flores del campo en señal de abandono y gratitud por los dones  recibidos.
Mientras, me sumerjo en la penumbra, en el mundo de dentro respirando un aire nuevo que se llena de luna haciéndose pequeñita en este tiempo y rompo con las ataduras para poder mejor correr a su encuentro que incluye mucha generosidad, mucho sacrificio, mucho amor.
Se lo musito muy bajito, allí, cerquita de donde está; en el Sagrario.

+Capuchino de Silos


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domingo, 27 de mayo de 2012

El Espíritu Santo...


...es una fuente de inspiración continua, es un precioso árbol que no para de dar frutos innumerables y deliciosos.
Y nos llega convertido en un grandioso y gigantesco día como esas grandes montañas que a veces nos envuelven para que los poetas puedan escribir y los pintores puedan dibujar con colores. Sabemos que allí en lo más alto donde brillan tanto las estrellas porque hay fuego amoroso, nos aguarda lo más grande, lo más gigantesco, lo más divino repartiendo frutos.
Y en ese estado placentero de sorprendente quietud y en medio de una nube de eternidad, Él infunde lo que más nos puede llegar: el amor y la caridad, que es también amor.
Cuando derrama ese amor aparece la máxima quietud, la máxima calma, la máxima dulzura. Es ese estado del alma que es consecuencia del amor; que es gozo, que es alegría y que permanece en nosotros por encima de todo dolor; es como un espejo que ilumina por dentro nuestros corazones desencadenándonos un precioso recital de dones que nos llega. Todo está lleno de gozo y de alegría dejando en el alma un poso de paz que supera todo conocimiento como dice San Agustín.
El alma, entonces, se siente seducida y cautivada por Dios.

+Capuchino de Silos

viernes, 25 de mayo de 2012

El verano es color esperanza



Cuando el alma sabe que hemos sido creados para el Cielo no se detiene y es capaz de atravesar montes, praderas, mares y ríos con los ojos fijos en él con tal de alcanzarlo. Y con esa esperanza tan poderosa, vuelo dispuesta hacia las estrellas. Ellas me avisan entre guiños para distraerme, pero yo sigo el camino recibiendo la ayuda para poder alcanzarlo.
Y es el deseo el que me hace viajar a mundos escondidos y secretos; y escucho los primeros acordes de una sinfonía compuestas por ángeles que me invitan a visitar ese lugar tantas veces fantaseado en mis sueños.
El pensamiento puesto allí me ayuda a superar momentos dificultosos y deseo intensamente su premio.
El calor y el gozo de la virtud me hacen recordar el verano; un verano que llega de hojas todas verdes del mismo color que mi deseo. Lo musito en silencio, en la penumbra, y a la vela que arde en el sagrario. 

 
+Capuchino de Silos



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miércoles, 23 de mayo de 2012

De color resina, de color ámbar.


El día ha sido soleado y las sombras todas se han diluido.
Harta de no estar inspirada, me sumerjo en el don de la fortaleza poniéndole color.
Color de resina como el ámbar, como algunos riquísimos caramelos que nos daban cuando éramos niños.
La resina es una sustancia que producen muchos árboles y la fortaleza es, como el ámbar, como la resina, como esos caramelos; ligera, dura, adhesiva, que como los árboles, nos llenamos de ella para vencer necesidades y problemas, y así poder practicar virtudes, con esas chispas que nos da este don encendiendo la lámpara que ilumina.

Cuando supe de la fortaleza aprendí a amarla porque es como un licor que tiene cierta dulzura y deja una embriaguez suavísima que impregna, que absorbe todo nuestro cuerpo, haciéndonos fuertes y ágiles como las gacelas. Es la fuerza protectora del Cielo y por recibirla de allí nos proporciona fe, confianza y le añade ese Toque tan especial: todo lo puedo en Aquel que me conforta. Todo por amor, por ese Amor con mayúscula que toma posesión de nuestra vida y nos da una seguridad que no tiene límites.


+Capuchino de Silos



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martes, 22 de mayo de 2012

Hágase tu Voluntad



“¡Oh, si yo pudiera no tener otra voluntad que la Voluntad...!
¡Oh, si pudiera morir en mí todo deseo que no fuera el deseo de la voluntad de Dios! ¡Oh, qué dicha poder ser una pequeña ola, una gota sola, en el gran mar de Luz de la Voluntad divina!
¡Oh, si yo pudiera sentir en mí todo deseo muerto y estar del todo muerto para resurgir en la Luz de la Voluntad divina!
¿Por qué tanto desear? ¿Por qué inclinar la cabeza, como la flor que inclina la corola esperando que de arriba baje un rayo de luz y una perla centelleante de rocío?
¡Oh, tú, pobre y viejo corazón mío! ¿Por qué no estás ahí como una copa vacía, en espera de que sobre ella se derrame un Espíritu de arriba, una voluntad, la voluntad de lo alto?
Una copa purificada con lágrimas y dolor está ahí, Señor, está ahí...; es un corazón quebrantado que espera, espera a Ti, Señor, a Ti solamente.
Toda otra luz me resulta apagada, toda otra llama, mortecina; haz resplandecer Tu luz, Tu luz, ¡Oh, Señor!
Y estas lágrimas que copiosas bañan mis mejillas, Te invocan a Ti, ¡oh, Señor! Haz que, como sobre le Carmelo, descienda un fuego alto y consuma el agua y envuelva entre sus llamas el sacrificio del alma que se ofrece a Ti, que a Ti se entrega.
Quede para mí el llanto. Para Ti, Señor, mi canto, el humilde canto de mi alma”


+Eugenio Zolli


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viernes, 18 de mayo de 2012

Como una roca



Mientras meditaba, pensaba que los apóstoles tenían que estar alegres, muy alegres; también yo, de haber estado allí. ¡Lo habían visto y estaba con ellos!

Era pasión lo que sentían. Y la pasión es entusiasmo, es delirio, es regocijo...es una manera maravillosa de gozar con todo, pues todo está  iluminado y  resplandeciente. ¡Y no era para menos! El Señor estaba allí, estaba con ellos.
Y le dije que quería que hiciera brotar mi fe. Que la volviera firme y segura como una roca para apoyarme en ella en los momentos de oscuridad, y que quería almacenar su doctrina para luchar, para seguirlo y decirle con toda la humildad de la que soy capaz:quiero, Señor, lo que Tú quieras, lo quiero porque Tú lo quieres, lo quiero como Tú lo quieres, lo quiero hasta que Tú lo quieras"


Capuchino de Silos


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jueves, 17 de mayo de 2012

Ahora nos toca a nosotros.


Tras los cristales la mañana va pasando blanca y mi alma se siente llena de gozo al ver que nunca estoy sola. Que Dios está siempre a mi lado; que para Él soy, sigo siendo y seré siempre su hija. Es mi máximo placer cuando no deseo otra cosa que seguir hundida en ese derroche espiritual y ese reparador  y adorable sueño.
Él robustece y alienta mi esperanza preparando mi corazón y lo imagino esperándome como siempre donde está, donde sigue, para quedarse eternamente entre nosotros.

Mientras, el aire blanquecino se va tamizando tras los cristales del salón donde me encuentro sin despegar los ojos de la aparente nube que me envuelve. Todo me parece prodigioso y lleno de misterio, y mi diario caminar se va llenando de la misma fragancia que aspiraban aquellos primeros seguidores pero sin causarme miedo; sí, un infinito gozo y serenidad. Mientras, sigo mirando a ese cielo y me conmuevo con sólo recordar aquella sorprendente y maravillosa escena de la Ascensión donde Cristo se separa de nosotros para ir al cielo finalizando su misión terrenal.

En ese momento era nuestra tarea la que daba comienzo.


+Capuchino de Silos



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