lunes, 20 de febrero de 2012

El cardenal Newman sobre la medida de los soberbios



"Partiendo del texto, intentaré mostrar que la dificultad que encuentran las palabras humanas al expresar ese misterio no es mayor que la que sentimos cuando queremos expresar en palabras humanas incluso esas cosas de la tierra de las que tenemos experiencia real, y cuya existencia no podemos negar porque las vemos a diario. Así que lo que nos toca a los hombres es usar de los misterios de la religión como hizo David: sencillamente, como un medio para imprimir en nuestro espíritu la grandeza inescrutable de Dios Todopoderoso. Los misterios de la religión se miden por cómo los soberbios intentan conciliarlos con su propia capacidad de comprensión, y por cómo los humildes los concilian con el poder de Dios. El humilde glorifica a Dios por ellos, el soberbio se levanta a sí mismo contra ellos".

 

 

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miércoles, 15 de febrero de 2012

Para pedir la luz interior

Autor: F. Zóbel

Oración.
Alúmbrame, buen Jesús, con la claridad de tu luz interior, y quita de la morada de mi corazón todas las tinieblas. Refrena mis muchas distracciones, y destruye las tentaciones que me hacen violencia. Pelea fuertemente por mí, y ahuyenta las malas bestias, que son los apetitos halagüeños, para que se haga paz en tu virtud, y la abundancia de tu alabanza esté en el santuario, esto es, en la conciencia limpia. Manda a los vientos y a las tempestades, di al mar que sosiegue, y al aquilón que no sople, y todo se convertirá en gran bonanza.
Envía tu luz y tu verdad para que resplandezcan sobre la tierra, porque soy tierra vana y vacía hasta que tú me ilumines. Derrama de lo alto tu gracia; baña mi corazón con el rocío celestial; suministra las aguas de la devoción para regar la faz de la tierra, para que produzca fruto bueno y perfecto. Levanta el alma oprimida con el peso de sus pecados, y eleva todo mi deseo a las cosas del cielo; porque después de gustada la suavidad de la felicidad celestial, me desdeñe de pensar en las cosas de la tierra.
Apártame y líbrame de toda transitoria consolación de las criaturas; porque ninguna cosa creada basta para aquietar y consolar cumplidamente mi deseo. Úneme a ti con el inseparable vínculo del amor, porque sólo tú bastas para el que te ama, y sin ti todas las cosas son despreciables.

T. de Kempis 


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domingo, 12 de febrero de 2012

Buscando Tu rostro


En una ocasión un joven tuvo el deseo de subir a la cumbre de una montaña pues pensaba que ahí podría ver el rostro del Señor.

Preparó todo lo necesario, y un día al amanecer empezó su gran aventura; al llegar a las faldas de la inmensa montaña se topó con un anciano que vivía en una pequeña y vieja cabaña; éste al verlo le preguntó: “¿dónde te diriges con tanta prisa y entusiasmo?”.

El joven contestó: “A la cumbre de ésta montaña, pues en ella espero ver el rostro del Señor”.

El anciano le dijo: “Por qué no te quedas un momento conmigo y me ayudas a reparar mi cabaña pues se está cayendo y cómo ves yo ya soy muy viejo y no puedo solo, y al terminar reanudas tu aventura”.

El joven contestó: “Disculpe, anciano, pero no puedo, se me hace tarde, pero al bajar con gusto le ayudaré”.

Después de un par de horas el joven llegó a la cumbre de la montaña, y con gran ánimo gritó: “Señor, ¿dónde estás? ¿quiero verte? ¿dónde estás?”, una y mil veces repitió las mismas preguntas pero no hubo respuesta alguna. El joven al ver su fracaso se retiró del lugar tristemente.

En su camino de regreso pasó de nuevo junto a la cabaña, que estaba completamente deshecha y el anciano ya no se encontraba en ella. Él sin darle mucha importancia, continuó su camino.

Al poco rato, encontró una iglesia y decidió entrar en ella y dialogar lo sucedido con el Señor. Ya frente al Sagrario exclamó: “Señor, esta mañana he buscado tu rostro y no lo encontré”. Y el Señor contestó: “Hoy, yo también te pedí ayuda...y no la encontré”

Marcelo Bravo

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jueves, 9 de febrero de 2012

Señales de amor




Días de mucho amor.

Días de mucha ternura.

En las luces y en las sombras,

en el frio y en la lluvia.



Nada me alegra más

que sentir el agua que desde el cielo cae

y ver los charcos que van calando la tierra,

mientras me cubres con tus alas.

+Capuchino de Silos



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miércoles, 8 de febrero de 2012

Acción de gracias


“Aunque había hablado de tantas cosas santas durante la cena con sus Apóstoles, sin embargo, y a punto de marchar, quiso acabarla con una acción de gracias. ¡Ah!, qué poco nos parecemos a Cristo aunque llevemos su nombre y nos llamemos cristianos. Nuestra conversación en las comidas no solo es tonta y superficial (incluso por esta negligencia advirtió Cristo que deberemos rendir cuenta), sino que a menudo es también perniciosa, y una vez lleno de comida y bebida dejamos la mesa sin acordarnos de Dios y sin darle gracias por los bienes que nos ha otorgado”.

Santo Tomás Moro


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lunes, 6 de febrero de 2012

Obrero de la madera


¿Por qué escogió Jesús ser obrero de la madera? Sin duda porque ésta es uno de los elementos más necesarios y más extendidos por la tierra: debía servirse de ella para realizar nuestra Redención, como la Iglesia debía servirse, siguiendo sus enseñanzas, de la piedra de los altares, del agua para el bautismo, del pan y el vino para la Eucaristía, del aceite para otros sacramentos. 
Por la madera del árbol maldito del Paraíso terrestre, vino nuestra perdición; era preciso, pues, que se convirtiese en instrumento de salvación. Un pesebre de madera acogió al Mesías en Belén; un día, sobre el Gólgota, se alzará una Cruz de madera sobre la cual se extenderá, clavado con clavos, en un abrazo sangriento y mortal. En el intervalo, durante su vida oculta en Nazaret, pasa los años trabajando la madera y puliéndola con amor. Cuando pasa su mano por una viga de roble, de cedro o de olivo para palpar los nudos y las vetas, su gesto semeja una caricia a esa materia que va a permitirle salvar al mundo"
Michel Gasnier


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jueves, 2 de febrero de 2012

...en la cruz


“En la cruz está la salud, en la cruz la vida, en la cruz está la defensa contra los enemigos, en la cruz está la infusión de la suavidad soberana, en la cruz está la fortaleza del corazón, en la cruz está el gozo del espíritu, en la cruz está la suma verdad, en la cruz está la perfección de la santidad.
No está la salud del alma ni la esperanza de la vida eterna sino en la cruz”

T. de Kempis




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miércoles, 1 de febrero de 2012

La cocina de Capuchino de Silos

La cocina de Capuchino de Silos


Tortilla de ajos tiernos y aceitunas

Ingredientes:

4 huevos
2 manojos de ajos tiernos
150 g de aceitunas negras
Aceite
Sal y pimienta
Perejil cortadito

Modo de realización:

Pelar y cortar los ajos tiernos, procurando aprovechar al máximo la parte verde.
En una sartén, con aceite al fuego, dorar levemente los ajos troceados; rápidamente echar el perejil cortadito y sacar del fuego. Escurrir.
Deshuesar las aceituna negras.
Preparar los huevos y, antes de salar y pimentar, verter los ajos y el perejil. Dejar macerar 15 minutos.
Confeccionar la tortilla según costumbre.
Servirla caliente.

+Capuchino de Silos


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