viernes, 7 de diciembre de 2012

En su día


El Cielo le ha tejido un suave manto
azul a tu pureza inmaculada,
la tierra se posterga ante el encanto
de tu frente de estrellas coronada.

Concebida sin mancha, consagrada
para darle la vida al Niño Santo,
naces libre de mácula y quebranto
por los planes Divinos preservada.

María, mediadora celestial,
loada bajo mil advocaciones,
flor pura entre las blancas azucenas,

hasta tu hijo con celo maternal
lleva el eco de nuestras oraciones
y acude a consolarnos en las penas.





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