jueves, 19 de julio de 2012

Experiencia única y celestial


Recordaba una noche de desvelo, cómo fue la preciosa experiencia "mística" que me hizo sentir especialmente feliz.
Todo comenzó cuando el párroco de mi iglesia me comentó que el sagrario y el altar mayor era conveniente limpiarlos. Le pedí que quitase de allí al Santísimo  porque aquella misma tarde lo haría. Era mejor pues trabajaría más tranquila sabiendo que allí ya no se encontraba el Señor.
Llamé a una amiga, para trabajarlo entre las dos y mejor hacer el cambio de manteles del altar donde se suele celebrar la Santa Misa.
Al llegar vimos que la mariposa del sagrario estaba encendida, luego allí se encontraba el Señor. ¡Ay, Dios mío! Ufff
Nos miramos y sin decirnos nada subimos para comenzar la labor. Fue entonces, ya de rodillas en el altar cuando al poner las manos en el sagrario para limpiarlo, mi cuerpo sufrió una gran sacudida. ¡Estaba tan cerquita del Señor...! que casi podía tocarle. Comenzamos a limpiar y a rezar al mismo tiempo. Estábamos felices rodeadas de ángeles y con el Señor entre nosotros.
Y pensé: el Señor nunca está sólo, siempre está rodeado de ángeles, lo mismo que nosotras en estos instantes.

Una experiencia única, irrepetible, maravillosa, mágica, celestial...que estoy deseando volver a vivir.                                              (Continuará)

Capuchino de Silos


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