miércoles, 4 de julio de 2012

Con sabor a mar


En unos días regresaré al lugar de veraneo de todos los años.
Sin haber llegado aún, siento el deseo, como siempre, de volver. De volver a la normalidad de mi vida aquí en mi ciudad y poder soñar con la primera caída de las hojas doradas y azules del otoño que van llenando por entero los preciosos parques y jardines de Sevilla. Amo el otoño y todo lo que conlleva, y amo mucho más la fina lluvia de invierno con olor a tierra mojada.
Pero ya mismo oleré a mar y el vino sabrá al calor del verano, los días se pintarán celeste, las olas bañarán dulcemente los piececitos de los niños, celebraré, primero mi santo, después nuestro aniversario de boda, llegará la Gloriosa Asunción de Nuestra Señora  y diré como cada año: quiero esto, o aquello o lo de más allá; solo si a Ti te agrada Señor, y espero que tu lógica coincida con la mía para que puedan ir encajando todas las piezas del rompecabezas que, a veces, parece que alguna quede suelta perdiendo el puzle todo sentido.

+Capuchino de Silos


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