lunes, 9 de julio de 2012

Con calor


Últimamente escribo poco porque estoy volcada en el veraneo. Son muchos los preparativos.
Ya las ventanas apenas se abren por culpa del calor que es una de las contrariedades de cada día; el calor puede con el olor suave de la caridad. Todo se hace más pesado con él, con ese calor que sufrimos en esta parte de la geografía española. ¡Ufff! Sevilla, en ésta época, me parece que está hecha de fantasías y que es un paraíso que está en otra calle; en otra calle que desconozco y que se esconde en estos días de tanto calor.
Pero ahora, con estas y otras contrariedades es cuando más hay que cuidar estas pequeñitas cosas.
La disposición y la precisión para esta penosa tarea de arreglar y atender hasta la última pincelada y poder dar por finalizado el cuadro que se ha comenzado, me impulsa a superar el estado de poco amigos, de poco risueño, que influye en las personas que tengo más cerca y, en ese momento, cuando me doy cuenta, seco de un soplo las gotas de sudor que corren por mi cara. El gesto me hace sonreír y la misma sonrisa me sabe a gloria después del purgatorio. Con este y otros castigos como este, logro llenarme de alegría y consigo que el calor se vaya alejando de mí. Lo borro de un solo plumazo.
...y me abrazo de nuevo a ese Vínculo que amo tierna y dulcemente.

+Capuchino de Silos


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