viernes, 22 de junio de 2012

Hoy es viernes, y junio.


El sufrimiento de Cristo
“Además, nuestro amantísimo Salvador padeció en todos los miembros de su cuerpo: su cabeza fue coronada de espina; sus cabellos y su barba, mesados; abofeteadas sus mejillas; su rostro, cubierto de salivas; su cuello y sus brazos, torturados de sogas; sus espaldas, cargadas y desolladas por el peso de la cruz; sus manos y sus pies, taladrados por los clavos; su costado y su corazón, atravesados por la lanza, y todo su cuerpo desgarrado por más de cinco mil azotes, de forma que se veían los huesos medio descarnados. Todos sus sentidos se vieron también sumergidos en este mar de dolor: sus ojos, al contemplar las mofas y las burlas de sus enemigos y las lágrimas de angustia de sus amigos; sus oídos, al oír las injurias, los falsos testimonios, las calumnias y las horribles blasfemias que aquellas bocas malditas vomitaban contra Él; su olfato, al percibir lo nauseabundo de los salivazos lanzados contra su rostro; su gusto, al sentir aquella sed abrasadora que en son de burla pretendieron mitigar dándole a beber hiel y vinagre, y su tacto al experimentar el exceso de dolor que le causaron los azotes, las espinas y los clavos”

San Luis María Grignion de Montfort


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