lunes, 25 de junio de 2012

Es la llave.



Me bastaba con eso, con cerrar los ojos y estar allí en ese instante tan especial que solo nos pertenece. Me bastaba ese momento que era vivido con alegrías o con penas, daba igual. Me bastaba con estar y sentir que cualquier cosa se convertiría en gozo avivando el fuego para que nunca se pudiese apagar.
La rampa ascendente de la gracia es, en todas las situaciones, imparable y me cautiva, y me llena el tiempo meditándolo; y lo que medito armoniza y me arrebata exprimiendo mi alma al máximo. El universo entero se me parece como una gran montaña llena de misterio que subo radiante cuesta arriba, buscando la cima hasta tocar con los dedos el azul infinito.
Y allí en lo más alto donde tanto brilla el sol, en ese ratito de intimidad, en esa hora, la más dulce del día, agradezco su generosidad porque está conmigo; me ve, me oye y me ama inmensamente y le digo que estoy con Él; que sé que me está viendo, que sé que me está escuchando y que mi cruz, en esa cuesta arriba, la está volviendo tan ligera que apenas la siento.

+Capuchino de Silos


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