lunes, 28 de mayo de 2012

Se nos fue Pentecostés



Se nos fue Pentecostés con su perfume y comienza lo sencillo, lo natural, lo usual, lo cotidiano. Es lo perfecto para perderse y esconderse en la Eternidad porque todo se nos ha ido tiñendo de cielo antes y porque el seguir viviendo cada día es ir caminando hacia allí lentamente con las manos muy llenas de agradecimiento y generosidad.
Ya es historia, ya forma parte de mi recuerdo, de mi nostalgia y entrego en el altar un manojo de espliego y flores del campo en señal de abandono y gratitud por los dones  recibidos.
Mientras, me sumerjo en la penumbra, en el mundo de dentro respirando un aire nuevo que se llena de luna haciéndose pequeñita en este tiempo y rompo con las ataduras para poder mejor correr a su encuentro que incluye mucha generosidad, mucho sacrificio, mucho amor.
Se lo musito muy bajito, allí, cerquita de donde está; en el Sagrario.

+Capuchino de Silos


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