jueves, 3 de mayo de 2012

Los aromas de mayo


Y llega mayo y con él sus campos colmados de flores silvestres, su blancura salvaje y humilde y las gracias a Dios por todos los bienes de la tierra; porque toda nuestra tierra está colmada de su Sabiduría y sus olores. El aire es cada vez más calmado, templado a la hora del Ángelus, azul y dorado al atardecer. La realidad se matiza de Dios y se llena de ilusión para hablar de lo feliz que me siento cuando tanto siento.

Y  llueve, porque en mayo también llueve y la luz se vuelve más plata, más nocturna porque llueve calladamente.

Y lo inseparable se me vuelve oración y gratitud porque me reconozco pobre y necesitada de Él. Y le pido que nunca, nunca, se me apague la fe para elevar mi alma en acción de gracias.

Dios me devuelve esos aromas de mayo.


+Capuchino de Silos 



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