viernes, 18 de mayo de 2012

Como una roca



Mientras meditaba, pensaba que los apóstoles tenían que estar alegres, muy alegres; también yo, de haber estado allí. ¡Lo habían visto y estaba con ellos!

Era pasión lo que sentían. Y la pasión es entusiasmo, es delirio, es regocijo...es una manera maravillosa de gozar con todo, pues todo está  iluminado y  resplandeciente. ¡Y no era para menos! El Señor estaba allí, estaba con ellos.
Y le dije que quería que hiciera brotar mi fe. Que la volviera firme y segura como una roca para apoyarme en ella en los momentos de oscuridad, y que quería almacenar su doctrina para luchar, para seguirlo y decirle con toda la humildad de la que soy capaz:quiero, Señor, lo que Tú quieras, lo quiero porque Tú lo quieres, lo quiero como Tú lo quieres, lo quiero hasta que Tú lo quieras"


Capuchino de Silos


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