lunes, 30 de abril de 2012

Todo para la eternidad.


Y en ese todo para la eternidad y en ese llegar a la magia espiritual, no me cabe otra cosa que evitar cualquier cansancio en la lucha por mejorar cada día. Quererlo es la única condición para recorrer ese camino que lleva hacia esa Vida en su plenitud dejando atrás todos los sueños que no me ayuden a conseguirlo. ¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si luego pierde su alma? No es una fantasía ni un ideal imposible. Quiero ser mejor es la respuesta a un “quiero que seas mejor” que siento como el más amoroso susurro, en mi oído, y dentro, muy dentro.
Él es el que inicia en mí ese deseo. De lo contrario nunca hubiese ocurrido. Y le pido que nunca llegue el cansancio y los deseos de desear amarlo y de mejorar y que sea la petición obligada y esencial como el pan que recibimos cada día. Ese afán del alma que es capaz de hacer prender la pequeña llamita que ilumina el alma. Esa llamita, la que mueve el mundo.
Desearla ardientemente, es una alegría que te transfigura.

“Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío”


+ Capuchino de Silos



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