domingo, 8 de abril de 2012

“La Vida pudo más que la muerte”


Ella, su Madre, sabía que iba a resucitar y, recogida en oración, esperó que su Hijo fuera glorificado.
Y se le apareció de manera que Ella lo reconocería.
La alegría es de imaginar que la desbordaría. Aquella dolorosa muerte y aquellas llagas que fueron lágrimas de dolor en su corazón tres días antes, se convertirían en fuentes de esperanzas y alegría; y ahora, verlo acompañado de ángeles y santos al que tuvo muerto en sus brazos, la tuvieron que hacer enmudecer de amor, alegría y ternura. El dolor desapareció por completo.
Como Ella, también yo enmudezco de felicidad. Es mi gran fiesta de acción de gracias porque Cristo vive y está de nuevo entre nosotros. Está de nuevo conmigo. Ya nada hay que temer.
¡Señor, ya nada temeré!
 “¡Cristo ha resucitado! La Vida pudo más que la muerte”
Cristo vive y esto colma mi corazón de gozo, y vive para que nunca yo muera al pecado y para que su resurrección sea mi resurrección espiritual, porque sin Él mi vida seguiría triste y vacía. 
+Capuchino de Silos
 
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