viernes, 20 de abril de 2012

Flor de algodón



Mi alma está hecha para serle fiel, para amarle. Le pertenezco, soy parte suya y aunque se encuentre en una aparente distancia, (sólo aparente), lo tengo tan cerquita que me dejo seducir y acunar por su amor. Por esa intimidad, por esa confianza, por ese amor que cala y empapa como lo haría una flor de algodón que mientras más cala más almacena, más recoge, más atesora en su interior. Lo que atesora es amor mutuo de amistad, de amistad que es familiaridad, que es trato en la más estricta intimidad. Que es dejarse abandonar en sus brazos y decirle -sí quiero- a todo, en un derroche de atenciones, en un continuo no querer fallarle y que siempre, que día a día, que minuto a minuto vives como el alma más enamorada, que todo lo procuras para servir y dar felicidad en un purificarse y hacerse cada día más firme en puridad de sentimientos.
Amar sin condiciones, amar con mayúscula y sin titubeo:
quiero lo que quieres, quiero porque lo quieres, quiero como lo quieres, quiero hasta que quieras” Es el secreto. En ese momento se acaban las fantasías terrenales; te vuelves... y le dices: te amo.


+Capuchino de Silos



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