sábado, 28 de abril de 2012

Desde el horizonte


Sé que es mi único camino y mi única vía la que me puede llevar a esa magia espiritual para reconocer y apreciar su justo valor que es lo máximo.
Sé en qué consiste eso que tanto quiero y deseo y no siento desconfianza sino un delicioso vahído, una turbación, una especie de virus por verme rescatada y haber conseguido la máxima libertad que mi corazón anhela: tener la mirada fija en Él. No buscar otra cosa. Querer que fuese el motivo y fin de todas mis obras y acciones. Te puede empezar a inquietar pero percibes la chispa de la belleza en el fondo de tu alma. Y hay tanto de sinceridad en ti que por muy poco capaz que seas en conseguir la meta, serás suficientemente ayudada por ese ser misericordioso y puro que tanto amas en profundidad.
Es el comienzo de un maravilloso final dorado.
Todo para la eternidad.

Capuchino de Silos




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