domingo, 30 de octubre de 2011

Bienaventuranzas del Sacerdote


Bienaventurado el sacerdote que siempre mira al cielo, tendrá siempre la oportuna respuesta para los hombres que viven y preguntan en la tierra.

Bienaventurado el sacerdote que no olvida a Cristo, porque tampoco el Señor le dejará de lado cuando esté frente a Él.

Bienaventurado el sacerdote que confiesa y perdona en nombre de Cristo, porque la puerta del cielo se abrirá para aquellos a los cuales tanto se perdonó desde la misericordia de Dios.
Bienaventurado el sacerdote que permanece en silencio, porque sentirá la fuerza omnipresente y protectora de Dios.

Bienaventurado el sacerdote que es fuerte ante las dificultades, porque sentirá el peso y la dureza de la Cruz de Cristo.

Bienaventurado el sacerdote que bendice, ama y acompaña, porque irá dejando semillas del amor de Cristo allá donde sus pies caminen.

Bienaventurado el sacerdote que da lo que tiene, porque su caridad será recompensada por el Maestro que tanto hizo y dio.

Bienaventurado el sacerdote que busca y avanza en la perfección, porque en la altura de miras estará la grandeza de su vocación.

Bienaventurado el sacerdote que cree contra toda esperanza, que pregona a pesar de los rechazos, que avanza a pesar de los frenos del mundo, que alegra los corazones atribulados, que no se amilana ante la cizaña que encuentra a su paso, que siente como suyas las grandes heridas del mundo, que llora con los débiles y es solidario con los pobres de espíritu.

Bienaventurado el sacerdote que, siendo perseguido o calumniado, sabe que su fuerza y su poder están en la Palabra del Evangelio, en el alimento de la Eucaristía, en la intimidad de la oración, en la comunión con toda la Iglesia.

¡Estad contentos, sacerdotes,
porque un gran Sacerdote Eterno
le espera en el cielo!
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jueves, 27 de octubre de 2011

El Credo, por la Iglesia católica



Creo en Dios. "Nuestro Dios es el único Señor" (Deuteronomio 6,4;Mc 12,29)
Padre Todopoderoso. "Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios" (Lucas 18,27).
Creador del Cielo y la Tierra. "En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra"(Génesis 1,1).
Creo en Jesucristo. "El es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es" (Hebreos 1,3).
Su único Hijo. "Pues Dios amo tanto al mundo, que dio a su Hijo Único, para que todo aquel que crea en él no muera, sino que tenga vida eterna" (Juan 3,16).
Nuestro Señor. "Dios lo ha hecho Señor y Mesías" (Hechos 2,36).
Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios altísimo descansará sobre ti como una nube. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios" (Lucas 1,35).
Nació de Santa María Virgen. "Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: ‘la Virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrá por nombre Emmanuel' (que significa "Dios con nosotros")" (Mateo 1,22-23).
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato. "Pilato tomó entonces a Jesús y mandó azotarlo. Los soldados trenzaron una corona de espinas, la pusieron en la cabeza de Jesús, y lo vistieron con una capa de color rojo oscuro" (Juan 19,1-2).
Fue crucificado. "Jesús salió llevando su cruz, para ir al llamado ‘lugar de la Calavera' (o que en hebreo se llama Gólgota). Allí lo Crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado. Pilato mandó poner sobre la cruz un letrero, que decía: ‘Jesús de Nazaret, Rey de los judíos" (Juan 19,17-19).
Muerto y sepultado. "Jesús gritó con fuerza y dijo: -¡Padre en tus manos encomiendo mi espíritu! Y al decir esto, murió (Lucas 23,46). Después de bajarlo de la cruz, lo envolvieron en una sábana de lino y lo pusieron en un sepulcro abierto en una peña, donde todavía no habían sepultado a nadie (Lucas 23,53).
Descendió a los infiernos. "Como hombre, murió; pero como ser espiritual que era, volvió a la vida. Y como ser espiritual, fue y predicó a los espíritus que estaban presos" (1Pedro 3,18-19).
Al tercer día resucitó de entre los muertos. "Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras, que lo sepultaron y que resucitó al tercer día" (1Corintios 15, 3-4).
Subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso. "El Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios" (Marcos 16,19).
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. "El nos envió a anunciarle al pueblo que Dios lo ha puesto como juez de los vivos y de los muertos" (Hechos 10,42).
Creo en el Espíritu Santo. "Porque Dios ha llenado con su amor nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que nos ha dado" (Romanos 5,5).
Creo en la Iglesia, que es Una. "Para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado". (Jn 17,21; Jn 10,14; Ef 4,4-5)
Santa. "La fe confiesa que la Iglesia... no puede dejar de ser santa(Ef 1,1). En efecto, Cristo, el Hijo de Dios, a quien con el Padre y con el Espíritu se proclama 'el solo santo', amó a su Iglesia como a su esposa(Ef 5,25). Él se entregó por ella para santificarla, la unió a sí mismo como su propio cuerpo y la llenó del don del Espíritu Santo para gloria de Dios" (Ef 5,26-27). La Iglesia es, pues, "el Pueblo santo de Dios" (1 Pe 2,9), y sus miembros son llamados "santos" (Hch 9, 13; 1 Co 6, 1; 16, 1).
Católica. En griego, katholikos, que quiere decir universal, porque por fe el hombre es salvo al confesar que Jesús es Su Señor y Salvador, sin importar el país de procedencia. "(...)Vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos" (Mateo 8: 11).
Y Apostólica. El Señor Jesús dotó a su comunidad de una estructura que permanecerá hasta la plena consumación del Reino. Ante todo está la elección de los Doce con Pedro como su Cabeza (cf. Mc 3, 14-15); puesto que representan a las doce tribus de Israel (cf. Mt 19, 28; Lc 22, 30), ellos son los cimientos de la nueva Jerusalén (cf. Ap 21, 12-14). Los Doce (cf. Mc6, 7) y los otros discípulos (cf. Lc 10,1-2) participan en la misión de Cristo, en su poder, y también en su suerte (cf. Mt 10, 25; Jn 15, 20). Con todos estos actos, Cristo prepara y edifica su Iglesia.2 Tim 2,2
Creo en la comunión de los Santos. "Después de esto, miré y vi una gran multitud de todas las naciones, razas, lenguas y pueblos. Estaban en pie delante del trono y delante del Cordero, y eran tantos que nadie podía contarlos" (Apocalipsis 7,9).
El perdón de los pecados. "Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad." (1a Juan 1: 9).
La resurrección de la carne. "Cristo dará nueva vida a sus cuerpos mortales" (Romanos 8,11).
Y la vida eterna. "Allí no habrá noche, y los que allí vivan no necesitarán luz de lámpara ni luz del sol, porque Dios el Señor les dará su luz, y ellos reinarán por todos los siglos" (Apocalipsis 22,5).
Amén. "Así sea. ¡Ven, Señor Jesús!" (Apocalipsis 22,20).

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domingo, 23 de octubre de 2011

Y tú me preguntabas...


Y tú me preguntabas: ¿qué le dices al Señor cuando te arrodillas?, ¿cómo empiezas?
Mentalmente y con mucha humildad, le dije, me echo a los pies del Señor y le pido perdón por todo cuanto le ofendo cada día, y le doy gracias por el nuevo día  y le digo que le quiero y que nunca quiero dejar de quererle y que tengo mucho miedo dejar de quererle. Después hago un momento de silencio y entro con mucho cuidadito en el interior de mi alma y trato de escucharle atentamente, porque Él cada día me habla y me habla solo a mí en ese momento que es único y que solo me pertenece. Le hablo de mis cosas, de mis pecados, de mis dudas, de mis tristezas, de mis fracasos,  y le digo todo lo que me pasa y me pesa que, a veces, es mucho, otras menos, pero algo siempre me ocurre; y le digo que quiero ver, cómo le dijo el ciego. A veces, también, lloro y otras solo le amo con ese amor lleno de alegría y dulzura porque sé que de verdad le amo. Y mi alma se suaviza porque sé que me escucha y me comprende, que lee el interior de mi alma y sabe todo lo mío sin que yo sin palabras le diga. A veces solo miro donde pasa los días esperando que yo llegue.

Pero lo mejor, le dije, es hablar o rezar con Él cada día. Todo es tierno decirle a Nuestro Padre. Todo es hablar o rezar.
¡Y hay quien no reza!
 +Capuchino de Silos

                   
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viernes, 21 de octubre de 2011

La vocación del cristiano



“La vocación del cristiano es la santidad, en todo momento de la vida. En la primavera de la juventud, en la plenitud del verano de la edad madura, y después también en el otoño y en el invierno de la vejez, y por último, en la hora de la muerte”.
Juan Pablo II

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martes, 18 de octubre de 2011

Proverbio antiguo





Hay un antiguo proverbio que dice: “En una noche oscura, dentro de una oscura gruta, detrás de una piedra oscura, sobre el oscuro suelo, hay una pequeña hormiguita...




¡Y Dios la ve...!!!”

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domingo, 16 de octubre de 2011

La capacidad de Dios


En todos los medios de comunicación, se ha hablado hasta la saciedad de los abusos de pederastia en la Iglesia. Comprensiblemente, ha habido personas que se han alejado de la fe por estos escándalos. Hoy, sin embargo, traigo a colación un enfoque diferente y que yo no he encontrado en ninguno de los artículos que he leído sobre este tema: el relato de una persona, Tom Breen, periodista norteamericano, que llegó a la fe católica a través de estos escándalos.
No quiero que se me entienda mal, el mal es el mal y por sí mismo no produce nada bueno. Especialmente unos crímenes tan repugnantes como los de la pederastia, cuya gravedad se multiplica por mil cuando el responsable es un sacerdote. Sin embargo, una de las cosas más fascinantes que tiene la fe es contemplar la capacidad que tiene Dios, como creador, de sacar algo bueno de lo que únicamente es malo, belleza de la fealdad más absoluta y gracia y misericordia de los peores pecados.


Fui bautizado como católico, pero la única tradición que recibí fue una vaga idea del cristianismo, junto con una especie de atracción tribal hacia la Iglesia Católica. Mi madre murió cuando yo era muy joven y mi padre tuvo bastantes malas experiencias con la iglesia al crecer en un barrio irlandés de Chicago, de manera que no tenía muchas razones para asegurarse de que mi hermano y yo fuéramos educados como miembros activos de la fe.
Mi padre es periodista y fue su influencia la que me condujo hacia la prensa. Después de la universidad, yo trabajaba en la Gaceta de Hampshire, en Northampton, Massachusetts, en el momento en que comenzaron a salir a la luz los escándalos de abusos sexuales más recientes. En parte porque había algún objeto católico sobre mi escritorio, mi editor supuso que yo debía de saber algo acerca de la iglesia, así que fui asignado para cubrir algunas de las historias locales relacionadas con los escándalos.

Rápidamente, me di cuenta que no sabía nada sobre el catolicismo y, por lo tanto, para evitar avergonzarme a mí mismo y a mi periódico, me decidí a aprender cuanto pudiera. Además de leer todo lo que cayó en mis manos, empecé a redactar historias sobre temas religiosos que no tenían nada que ver con el escándalo de los abusos, con la esperanza de ponerme rápidamente al día.

Este proceso continuó después de que me trasladase al Journal Inquirer, el periódico de mi ciudad natal de Manchester, Connecticut. Para entonces, yo había descubierto que no sólo estaba interesado en las historias católicas, sino en la religión en general. No sólo se trataba de un tema fascinante, sino que además era un tema en el que no estaban interesados muchos otros periodistas, así que yo podía seguir las historias sin pisárselas a nadie. También tuve editores muy bien informados que estaban encantados de disponer de noticias religiosas. Uno de ellos me lo dijo con unas palabras que siempre he recordado: compara la cantidad de recursos que emplea la prensa en la cobertura de las elecciones primarias, me dijo, con el número de personas que votan en las elecciones primarias. Comparemos ahora los recursos destinados a cubrir la religión con el número de personas que acuden semanalmente a la iglesia.
Así fue como me convertí en adicto a la cobertura de asuntos religiosos. Paralelamente, llegué finalmente a ser un devoto católico, participando en el proceso del Rito de Iniciación Cristiana para Adultos y comenzando a ir todos los domingos a Misa. Irónicamente, fue mi trabajo en la cobertura de los escándalos de abusos sexuales lo que me llevó a convertirme en “oficialmente” católico. Aprendí todo lo que pude sobre la fe para asegurarme de que las historias que contaba eran correctas y mi aprendizaje me convenció de que aquí está la verdad.
Bruno Moreno
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viernes, 14 de octubre de 2011

Santa Teresa de Jesús




Algunos consejos:
  • Tener siempre a mano un libro de oración y abrirlo algún rato cada día, siendo el mejor de todos el Evangelio.
  • Pasar suavemente del retrato o imagen plástica del Señor a su persona presente en el alma.
  • Practicar con determinación las virtudes evangélicas.
  • Buscar el recogimiento interior en medio de las actividades de nuestra vida cotidiana con ayuda del Espíritu Santo.
  • "No abandonar la práctica de la oración pase lo que pase, ¡así se hunda el mundo!"
+Capuchino de Silos

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miércoles, 12 de octubre de 2011

Para... que nadie te olvide


Los Errores no se niegan, se Asumen.
La Tristeza no se llora, se Supera.
El Amor no se grita, se Demuestra.
Sé Fuerte para que nadie te Derrote.
Sé Noble para que nadie te Humille.
Sé Humilde para que nadie te Ofenda
y sigue siendo tú, para que nadie te olvide...
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martes, 11 de octubre de 2011

Sueño



En aquel espacio tan grandioso se vivía un sueño.
Una niebla tenue
lo envolvía como un espíritu
acariciándolo y cubriéndolo.
Era una estación, gris y mundana.
Con una sola vía
sin edificio con ventanas y puertas.
Todo se elevaba por pura magia
y el sol de mayo dibujaba nuestras noches
con las sombras de tantas cabecitas de niños
que esperaban un lugar donde cobijarse para siempre.
De nosotros un inflamado amor
acunaba aquella bruma,
en la certeza de que solo el cielo existe.
Todo estaba dispuesto.
Era mi última etapa.

+Capuchino de Silos



domingo, 9 de octubre de 2011

Revestirse con el traje de bodas


¿Cuál es el traje de bodas del cual habla el Evangelio? Ciertamente que este traje es una cosa que sólo la poseen los buenos, los que han de participar del festín. ¿Será los sacramentos? ¿El bautismo? Sin el bautismo nadie llega a Dios, pero algunos reciben el bautismo y no llegan a Dios: ¿Es el altar o lo que se recibe del altar? Pero recibiendo el Cuerpo de Cristo algunos comen y beben su propia condenación. ¿El ayuno? Los malos también ayunan. ¿El frecuentar la iglesia? Los malos van a la iglesia como los demás.
El apóstol Pablo nos dice: El fin de los mandamientos es la caridad que procede de un corazón limpio, de una conciencia recta y de una fe sincera.
Éste es el traje de bodas. No se trata de un amor cualquiera, porque a menudo se ve a los hombres deshonestos amar a otros, pero no está en ellos esta caridad que nace de un corazón limpio, de una conciencia recta y de una fe sincera. Ya podría  yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles...si no tengo amor no soy nada. Ya podría yo tener todo esto -dice-, sin Cristo no soy nada ¡Cuántos bienes son inútiles si falta un solo bien! Si no tengo amor, de nada me serviría que distribuyera todos mis bienes y confesara a Cristo hasta derramar la sangre por él. Si me falta el amor, no sirve para nada. Éste es el traje de bodas.

San Agustín


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sábado, 8 de octubre de 2011

La cocina de Capuchino de Silos


La cocina de Capuchino de Silos

Espinacas “esparragás”
Ingredientes:
1 kilo de espinacas.
Una cabeza de ajo.
1 vaso de aceite de oliva virgen no muy lleno.
2 rebanadas grandes de pan.
Comino.
Pimentón molido.
Vinagre.
Sal
Huevo duro para decorar

Realización:

Se cuecen las espinacas y se cortan finamente.
Se fríen los ajos junto a las rebanadas de pan, un poco de comino y un chorreoncito de vinagre; se pasa todo por la batidora hasta que quede hecha la salsa.
En fuego aparte se  fríen un poquitín las espinacas con el pimentón molido, se le añade la salsa y se deja refreír un poquito.
Se puede decorar, si se quiere, con rodajitas de huevo duro.

 +Capuchino de Silos

miércoles, 5 de octubre de 2011

...a quien amo


Quiero caminar con aquel a quien amo.

Ciega, sin conocer la senda.
Sin conocer la ruta.
No quiero saber qué cuesta
desear la cuesta o caer al fango.
Quiero caminar con aquel a quien amo.
+Capuchino de Silos
                                     
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lunes, 3 de octubre de 2011

La flor de la pasión.


Y de aquella enredadera que trepaba y trepaba para buscar un espacio azul, nació la primera flor de intenso color morado, para hacer presente el Calvario de Cristo. Una flor humilde y purpúrea que desea abrir todo su corazón para mostrar la corona de espina con la que le coronaron, las cinco llagas que hirieron su cuerpo, cada uno de los clavos de su crucifixión, las cuerdas que maniataron sus manos y sus pétalos los primeros hombres que lo amaron y siguieron. Su fruto es tan minúsculo y su semilla tan diminuta y tan roja como las gotas de sangre coagulada que brotaron de sus heridas.
Es su sombra, su néctar y su fragancia, lo que cautiva a las mariposas y su vigor y su arrojo palpita ágilmente buscando la perfección y la gloria del cielo.

+Capuchino de Silos

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