jueves, 15 de diciembre de 2011

La Espera


Hay esperas ansiosas,
angustiosas
que me mantienen despierto
y perturban mi sueño.

Hay también
una espera confiada, serena,
en la que cuento los días,
las horas,
los minutos.
Porque sé que viene
el amado de mi corazón.

Eres tú, Señor,
el que espero,
serena y gozosamente,
No tardes más.
Ven.
Tengo necesidad
de tu presencia.
Mi corazón se viste de fiesta
sabiendo que vienes ya.

¡Estén despiertos!
No conocen el día…
Mateo 24, 42



+&



'