viernes, 18 de noviembre de 2011

Mi amuleto



No importa dónde esté, pero el rosario siempre va conmigo. Sólo. En el bolsillo no llevo nada más. Lo llevo en el derecho porque soy diestra y mi mano lo busca sin cesar. Busco entre las cuentas, la cruz que abrazo y estrecho entre mis dedos, porque la necesito y quiero tenerla en todo momento, porque quiero amarla y porque me acuerdo de Cristo. Es el mayor tesoro que tengo, que pueda tener  nunca y no deseo que falte en mi vida. Le digo que lo quiero y le doy gracias por tanta gracia.
Ese rosario y esa cruz es lo que me protege, me identifica, me da seguridad, me da firmeza, me da serenidad porque emana  poder divino y me recuerda que quien está en ella es quien murió por mí y eso no lo debo olvidar nunca.
Ese rosario y esa cruz es mi gran amuleto y me hace recordar que no debo olvidar que soy hija de un Dios que me ama como nadie me puede amar, me bendice y me da vida en todo momento. Vida que no se puede comprar y sí buscar y desear para poderlo amar sin medida. ¡¡¡Viva Cristo Rey!!!


+Capuchino de Silos 



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