domingo, 6 de noviembre de 2011

Mañana azul


¿Qué más podía pedirle a esa mañana? ¿Que se vistiera de azul jacinto, símbolo de jacinto primavera, azul sobre blanco espiral y dulce como el azúcar hecha almíbar?
El día era tan azul que brillaba con vida propia apresurada, luminosa, deslumbrante y colmada de luz que pareciera irradiar bocanadas de tinte marino.
Admiraba la mañana desde el cristal del coche camino de la iglesia. Todo era alegría que iba empapando la tierra llena de secretos y misterios.
Lo saturé todo de lapislázuli y llené de color la mañana que solo me pertenecía.
Me dije: Es otro regalo más a pesar del temor. ¡Qué grandeza Dios mío!
+Capuchino de Silos 

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