viernes, 24 de junio de 2011

Simbiosis del hombre con la naturaleza




Casa de César Manrique

César Manrique nos dejó su huella personal y plástica en el mobiliario y en la iluminación, en el urbanismo y la arquitectura, en la ambientación y en el diseño, convirtiendo la isla de Lanzarote en un auténtico paraíso. 

La Unesco declaró Lanzarote “Reserva de la Biosfera” por esa simbiosis del hombre con la naturaleza.

Su casa-estudio que diseñó en Teguise, sede de la fundación que lleva su nombre desde su fallecimiento, quizás sea la obra que mejor resuma los ideales personales y artísticos de Manrique. El arquitecto Frei Otto dijo de ella: “Es algo especial, es única en su género, es enteramente Lanzarote, es totalmente Manrique, es vieja y, sin embargo, nueva: grutas, pasillos, agua, escaleras, luces laterales, desde arriba, desde abajo.”




Y no le falta razón. Es totalmente Lanzarote, al menos la Lanzarote soñada por César, en la que su vivienda viene a ser una maqueta a escala reducida, un espacio paradisíaco cuyo espíritu podemos rastrear en la mayor parte de las propuesta arquitectónicas del artista.  Es especial el Parque Nacional del Timanfaya, Los Jameos del Agua con su maravilloso Auditorio,  El Mirador del Río, o La Casa-Museo del Campesino por ese interés en conservar la arquitectura popular, recreándose y mimetizando sus elementos más característicos. 
En Lanzarote, César Manrique pone en diálogo lo insular con lo universal haciendo de la isla un lugar único.

+Capuchino de Silos

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