sábado, 1 de enero de 2011

Nuevo año.


Tú, mi querido Niño de la Vida,

que naciste de la Virgen Purísima,

hoy, mientras la lluvia cae dulcemente,

inflama tu ardiente antorcha de amor sobre nosotros y sonríenos.

Sonríenos y, mientras extiendes las colgaduras del paraíso,

siembra tu rocío brillante sobre nuestros corazones,

para que tu soplo divino duerma sobre nuestras almas

sembrando en ella la semilla de tu amor y de tu gracia.



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