domingo, 9 de enero de 2011

El regalo de boda que nos hizo Dios


Nuestra primera época de casados transcurrió en una isla que ha sido uno de los caprichos más ansiados por Dios para que tuviese un paisaje singular, casi lunático y bellísimo en el mundo. Ese fue Su regalo de boda.

Lanzarote, una de las siete islas Canarias, es bellísima isla de norte a sur y allí vivimos nuestro primer año de casados. La paleta de color que usó Dios en esa isla no tiene nada que ver con la que solemos usar los pintores... no encuentro palabras para definirla. Dependiendo de la hora, en Lanzarote se produce un fenómeno prodigioso y va cambiándosele el color a placer; lo hace de una manera tan misteriosa y disimulada, que casi parece un sueño. Lo que a la hora del ángelus es azul, al instante cambia a rosado, malva o naranja. Un fenómeno único, asombroso y maravilloso.

Dónde mejor se aprecia ese cambio de color es en La Montaña de Fuego; un impresionante mar de lava volcánica llena de cráteres con un gran secreto misterioso y profundo en sus entrañas; una obra de arte en que la fantasía y el ingenio rompen con todas las reglas del arte.  Ese cambio de color se aprecia igualmente en Los Hervideros donde el mar brama con la fuerza del infierno; o en El Golfo, un lago verde que se torna  azul dependiendo de la luz que recibe.





El Golfo, a nivel del mar, es el nombre de un cráter. Solo queda la mitad de él y es uno de los lugares más impresionantes y sorprendentes de la isla.

Conozco Lanzarote como la palma de mi mano y visité los mismos lugares no sé cuántas veces al día para contemplar el cambio de color que sufre con la luz, preguntándome a menudo si reconocía el paisaje que había quedado atrás tan solo un instante antes donde se producía la magia del arte divino.
Lanzarote es la isla que soñó Dios para que el mundo supiese que Él existe.
Nota: He tenido que poner otras fotografías porque las anteriores se han perdido.

+C.

http://corazoneucaristicodejesus.blogspot.com/


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