viernes, 21 de enero de 2011

Carta al demonio


Le escribo abrazando el crucifijo.

Porque es mi signo, mi estandarte y lo que más amo.


Porque quiero que sepa que por él doy la vida misma.


Porque teniéndolo abrazado será incapaz de acercarse a mí.


Porque así podré escribirle tranquila y decirle algunas cosas que hace tiempo tenía que haberle dicho y nunca le dije.


Porque amo con todas mis fuerzas al que murió en esa cruz para redimirnos a mí y a todos nosotros y eso le crispa.


Porque por su culpa y los muchos pecados cometidos por usted y esa repugnante multitud que le sigue, tuvo que morir crucificado y desde entonces lo quiero tener bien lejos.


Y me dirá:


-¿Por qué me dices todo esto?


- Se lo digo porque sé que diciéndole todo esto se alejará de mí.


Porque es la cruz el signo que más le puede molestar por esa falta de amor que le tiene a Jesucristo, por su soberbia, por su vanidad y por el resto de sus muchos pecados.


Porque Él es el Rey de reyes y su “persona” es un don nadie que lo que mejor hace es odiar. Porque es odio, podredumbre y putrefacción lo que alberga su alma por la envidia que le tiene.


Porque su “felicidad” no es, precisamente, el cielo, donde habitan los ángeles y los santos reflejos de Dios; su “paraíso” son los mismos infiernos, son las tinieblas donde habitan la confusión, la oscuridad, el mal, el horror, el espanto y la sangre; es ese abismo que se encuentra abarrotado de culebras, víboras y serpientes que le siguen con el odio en el corazón lo mismo que usted, usando las mismas armas que usted para vivir perversamente y diabólicamente.


Porque usa la palabra Dios para ofenderle pues le echó del paraíso y lo que quiere es vengarse de Él.


Porque sabe, como yo, que tengo conmigo el arma más poderosa que se conoce, que es Dios Nuestro Señor al que usted odia violentamente y...


Porque jamás podré estar a su lado.


Por todas esas razones y muchas más, le escribo, así que tome nota. No se acerque jamás a mí porque tendré el crucifijo conmigo y si tengo que dejarme matar para defenderlo lo haré y recaerá sobre sus hombros otro pecado más de los miles que tiene y yo cruzaré las puertas del cielo para vivir en él y con Él eternamente que es lo que deseo.


+C.

http://corazoneucaristicodejesus.blogspot.com/

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