miércoles, 1 de diciembre de 2010

Sanas costumbres. ¿Por qué se pierden?



¿Saben qué? Que al cura de mi parroquia, (no la mía, sino la otra), alguna que otra vez lo he visto santiguarse cuando se ha encontrado en situación no grata para él y yo, ni corta ni perezosa, lo he tratado de imitar en casa con alguna que otra situación similar. ¿Pues sabe lo que me dicen los míos? que parezco una beata. Tiene guasa el tema ¿no? Y en casa somos católicos. ¡Yo que lo hago más bien por una buena causa! Pues, a pesar de los pesares, lo he incorporado a mi vida. Me parece un buen método para callarse de vez en cuando o quitarte una mosca venenosa de tu pensamiento que a veces se vuelve revoltoso.

Debemos creer en la protección del cielo y el santiguarse es algo como “mágico”, un gesto que podemos realizar y que implica con ese gesto un reflejo de la fe que tenemos y que sigue el mismo camino de cuando éramos niños, pues lo aprendí cuando estaba en el colegio. ¿Por qué se pierden esas costumbres?

También recuerdo que al pasar por una iglesia la gente se santiguaba, pues también se ha perdido. Era un racuerdo, un gesto de amor,pues tampoco. Al ir suprimiendo nuestras prácticas religiosas, como esta de santiguarse, le hemos ido dando ventaja al enemigo, hasta ver cómo van desapareciendo las cruces de nuestros colegios. Pues santiguarse no es ni más ni menos que hacer la señal de la cruz y eso no le hace daño a nadie.

El santiguarse,
es la señal de la cruz.
Sana costumbre.



+Capuchino de Silos