miércoles, 15 de diciembre de 2010

Elegir el amor


      Acuarela: Capuchino de Silos

Si elegimos el amor es porque tenemos en nuestras manos todas las buenas simientes que nos proporciona la vida. Las semillas de la ilusión, de la confianza, de los sufrimientos, de los lamentos, de los prodigios. Todo, todo, lo bueno y lo malo, lo tenemos como beneficio divino.


El instante mágico es localizar la semilla correspondiente; es ese instante decisivo y valiente para lograr que la cultivemos y obtener con ella la mayor ganancia y conseguir depositarla en nuestra alma hasta desarrollarla para que germine.


Amar es hablar de generosidad, es hablar de sumisión, es hablar de comprensión y de darse por entero para ejercitar nuestro espíritu y que resplandezcan los manantiales que están ocultos allí donde nadie los ve, en el fondo de nuestro ser.


No pensemos que amar es tan bello que nos resulte ilusorio, ni tan mediocre que nos resulte poco viable. Si echamos los cerrojos de la confianza, de la sencillez y de la lealtad, encontraremos en nosotros el silencio y el aislamiento para hallarnos sin ninguna de esas buenas semillas.


La semilla del amor hay que dejarla brotar como una nueva planta pero sin forzarle el crecimiento. Hay que mimarla y mirarla cada día por si hubiese que regarla o separarla de los fuertes rayos solares para que no la quemen. No hay que pedirle que crezca más de lo de debe crecer cada día, pero siempre haciendo que con el cuido vayan naciendo nuevos brotes que serán los que harán que la planta del amor crezca y crezca cada día.


Tener confianza y abrazar el amor en su totalidad, hará que su semilla busque el equilibrio necesario para adquirir seguridad y aplomo y no se quiebre nunca aunque le demos un estacazo de muerte. Porque el amor calma el daño y el dolor, porque es como el mejor bálsamo para aplacar la llaga.


El resentimiento tiene la vida tan corta que busca, más tarde o más temprano, el camino de la compasión y de la caridad.


Con estas ataduras de compasión, comprensión y caridad se forma el amor.


Y es con ese Amor, como se nos da la Savia para la Vida, para la Vida que busca cada día el alma que ama, pero amando con amor bendecido por Dios.

+C.

http:corazoeucaristicodejesus.blogspot.com

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