lunes, 1 de noviembre de 2010

¿Podemos ser santos?


Los santos de los altares no fueron hombres y mujeres de plexiglás, ni de barro, ni de yeso, ni de madera policromada, fueron hombres y mujeres como nosotros, con las mismas debilidades, los mismos sufrimientos y las mismas alegrías, aunque nos lo pinten tan distantes, que nos parece, quizás, que nos es difícil imitarlos y que la santidad está muy lejos de alcanzarla, porque sus vidas no han sido como las nuestras.


Es verdad que en las vidas de los santos ha habido cosas extraordinarias, pero esas cosas extraordinarias han sido el resultado de la voluntad y misericordia de Dios. Lo que les hizo santos no fueron, precisamente, esas cosas extraordinarias. Los que les hizo santos fue la fe, el agradecimiento, la generosidad y la confianza puestas en Dios por ese amor que de Él recibían cada día; es el mismo Amor que recibimos nosotros diariamente.


Los santos de ayer, de hoy y de mañana son y serán hombres y mujeres que van al trabajo, que descansan al final del día, que cogen el autobús, y que enferman; pero en sus vidas no falta Dios en ningún momento. Sus ojos y sus almas están puestas en Él.


Ser santo, es estar muy cerca del Señor cada día y aspirar a serlo cada día; y Él, que es un Escultor de primera categoría, nos irá esculpiendo poco a poco porque lo lleva haciendo desde siempre, desde el mismo día en que nacimos. En nosotros está en decir si o no a sus propuestas.


Es cierto, que vivimos unos momentos que ayudan muy poquito; (ayer mismo, murieron 58 católicos), nuestro pobre Papa y la Iglesia entera, sufre por los muchísimos enemigos y problemas que tiene y que le surgen a diario, pero siempre, gracias a Dios siempre, la Iglesia ha salido victoriosa. Nunca le han faltado valientes seguidores que le han respondido sin rechistar y que le han ayudado a que la Iglesia siga sobreviviendo, a pesar de todos los pesares y de todos los ataques que ha ido encontrando a lo largo del camino.


Cristo nos llama para ser santos, santos de carne y hueso, sin coronita de ningún tipo para que algún día podemos estar y disfrutar con Él en el cielo.



+Capuchino de Silos