miércoles, 24 de noviembre de 2010

Conceptos de bellezas y “conceptos”



Las palabras que el Papa nos dejó en su viaje a España en La Sagrada Familia de Barcelona, debiera haberlas leído un profesor que tuve en la Facultad de las” bellas partes” de mi ciudad, y que me costó una de las calificaciones más bajas de la carrera porque se me ocurrió decir en alta voz que en el aseo, como obra de arte, que hay en el Museo de arte Contemporáneo de Nueva York con compresas usadas y pegadas, era una falta de respeto y un insulto a la inteligencia. Me respondió que yo nunca lo iba a entender, ni lo entendería jamás porque estaba obsoleta.

Gracias a Dios sigo obsoleta, antigua, pretérita y todo lo que quiera, pues para ese profesor, el concepto de belleza y de arte era esa porquería o también un pimiento en descomposición entre cristales; eso era para él una obra de arte que tiene colgado en el salón de su casa. Simplemente, nos dijo que la compró, porque era diferente a todo lo que ya se había realizado anteriormente y que jamás a nadie se le hubiera ocurrido. ¡Un Marcel Duchamp en vegetariano! Por lo visto, para este señor, un pimiento en descomposición es una obra de arte. Cosas peores y escatológicas tuve que estudiar en los textos.

Creo que el concepto de belleza que tiene nuestro Papa, es algo más instructivo e inteligente de lo que este señor enseña. Usted, señor profesor, se dedicó todo el curso a decir bobadas tras bobadas y “comerle el coco” a los que asistíamos a clase. Solo Dios sabe cuántos chalaos salieron de ella. Pero usted se quedó con dos obras mías que no me quiso devolver. En ella no había ni un pimiento ni nada por el estilo que pudiese herir ninguna sensibilidad.

Dejando atrás estos recuerdos que vienen a mi memoria, las bellísimas palabras que nuestro Papa pronunció sobre la belleza, el arte y Antonio Gaudí hacen que brote la emoción a mi alma haciendo que se me olvide todo lo demás.

“Y recordamos, sobre todo, al que fue alma y artífice de este proyecto: a Antoni Gaudí, arquitecto genial y cristiana consecuente, con la antorcha de su fe ardiendo hasta el término de su vida, vivida en dignidad y austeridad absoluta. Este acto es también, de algún modo, el punto cumbre y la desembocadura de una historia de esta tierra catalana que, sobre todo desde finales del siglo XIX, dio una pléyade de santos y de fundadores, de mártires y de poetas cristianos. Historia de santidad, de creación artística y poética, nacidas de la fe, que hoy recogemos y presentamos como ofrenda a Dios en esta Eucaristía”

Y es que, para ser artistas, no hace falta ser ni pagano ni teñirse de verde una cresta con el resto de la cabeza pelona, ni nada por el estilo.

Ser artista va mucho más allá que todo eso. Conozco artistas de talla internacional, que si se ven por la calle nadie podría decir que viven felices porque viven en/y para Cristo. Gente completamente normal que son famosas, famosísimas y viven tan felices, precisamente por eso, porque sus pinceles, sus cinceles, sus libros o poemas los dirige la mano del Altísimo, porque es Él quien mejor pinta, quien mejor modela, quien mejor escribe, quien más ama…y más.
Si tú lo amas a Él, es Él quien dirige tu obra para que esa obra se distinga de todas las demás.


“Ella es un signo, (refiriéndose a La Sagrada Familia), visible del Dios invisible, a cuya gloria se alzan estas torres, saetas que apuntan al absoluto de la luz y de Aquel que es la Luz, la Altura y la Belleza misma. En este recinto, Gaudí quiso unir la inspiración que le llegaba de los tres grandes libros en los que se alimentaba como hombre, como creyente y como arquitecto: el libro de la naturaleza, el libro de la Sagrada Escritura y el libro de la Liturgia. Así unió la realidad del mundo y la historia de la salvación, tal como nos es narrada en la Biblia y actualizada la Liturgia”.


Si la obra del artista sale de un hijo enamorado de Dios como fue Gaudí, se convierte en obra grandiosa como es La Sagrada Familia. Finalizo escogiendo estas palabras de nuestro Santo Padre.


“E hizo algo (refiriéndose a Gaudí) que es una de las tareas más importantes hoy: superar la escisión entre conciencia humana y conciencia cristiana, entre existencia en este mundo temporal y apertura a una vida eterna, entre belleza de las cosas y Dios como Belleza. Esto lo realizó Antoni Gaudí no con palabras sino con piedras, trazos, planos y cumbres. Y es que la belleza es la gran necesidad del hombre; es la raíz de la que brota el tronco de nuestra paz y los frutos de nuestra esperanza"




Os pongo este enlace sobre la belleza precioso.


+C