viernes, 4 de junio de 2010

Retazos

Pintura de Fernando Zóbel

"...la cristiandad católica [ ] es una enorme asamblea de seres humanos con intelectos testarudos y pasiones intensas, reunidos en unidad por la belleza y la majestad de un Poder Sobrehumano, en lo que podríamos llamar un gran reformatorio o escuela de entrenamiento, no como en un hospital o en una cárcel, no para mandarnos a la cama, no para ser enterrados vivos, sino [ ] reunidos en una suerte de fábrica moral, para fundir, refinar y modelar mediante un proceso incesante y ruidoso la materia prima de la naturaleza humana, tan excelente, tan peligrosa, tan capaz de responder a los propósitos divinos..." Cardenal Newman

"¡Admirable oración, el Rosario! En ninguna otra como en ella triunfa el íntimo espíritu del clasicismo -aquel que no sabría agotarse en una evocación erudita determinada, sino que es capaz de dar en todo tiempo valor a toda vida, por la soberanía normal y continuada de la Voluntad... -El Rosario es la repetición hecha rezo. Es el rezo del insistir y del recomenzar. Es el ritmo severo. Es la elocuencia de la simetría. Corresponde, en el arte, con la excelsa pureza de las líneas, desnudas, con las escalinatas y columnatas, con la monocromía, con el orden matemático -que las almas vulgares encuentran frío, pero donde las almas escogidas adivinan y templan la fogosa pasión”. Eugenio d'Ors

“Por lo demás, hermano, tú que aún no tienes muy segura tu propia salvación, tú que aún no posees la caridad, o es tan flexible y frágil como caña sacudida por el viento, porque da fe a toda inspiración, zarandeada por cualquier ventolera de doctrina; tú que te entregas a una caridad tan sublime que sobrepasa la ley, amando a tu prójimo más que a ti mismo; mas por otra parte, la diluye cualquier favor, decae ante cualquier temor, la turba la tristeza, la contrae la avaricia y la dilata la ambición, la angustian las sospechas, la atormentan las injusticias, la consumen los afanes, la engríen los honores, la derriten las envidias. A ti que experimentas todo esto dentro de ti mismo, a ti te pregunto: ¿qué clase de locura te domina para ambicionar o admitir la dedicación a los demás?” El Cantar de los Cantares


+C.


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