lunes, 14 de junio de 2010

Inma Shara


En el escenario del Teatro Central hay gradas, dos laterales y una central, y allí, entre los músicos, vimos posarse como viuda del paraíso, a una Inma Shara radiante, bella y espiritual, de traje negro con bellísima falda barroca para dirigir la orquesta de cámara checa. Su figura lo requiere. Flaca, hermosa, blanquísima. Cabello rubio dorado ligeramente ondulado, y muy largo, que recoge graciosamente en su nuca limpia y elegante, que va cayendo como un sol pálido, sobre su espalda recta de seda negra. Batuta en mano, en contemplación de rezo, obliga a que el silencio forme el marco artístico. Sabe lo que es un buen comienzo. Suenan los primeros acordes de Grieg en su bella Suite Holber; le sigue el melodioso Waltz nº 2 de Shostakóvich y finaliza el programa, con un bellísimo romanticismo de Tchaikovsky en sus cuatro tiempos: Serenata para cuerda in C.

Inma Shara es una joven directora de precioso futuro que ya tiene.
En 2008 se convirtió en la primera mujer que ofreció un concierto a nuestro Papa, Benedicto XVI.


+Capuchino de Silos


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