viernes, 25 de junio de 2010

El tuteo



Entresaco este texto de F.Lázaro Carreter de “El dardo en la palabra”


“¿Somos capaces de calcular cuánto ha costado a la humanidad elaborar el código de conducta civilizado que ahora se desmorona? ¿Qué cantidad de doma tuvo que experimentar la especie para que, por ejemplo, sus crías cedieran su asiento en el autobús a los adultos desgastados o a las hembras visiblemente encintas?”


Como el texto es muy extenso para el blog, suprimo una parte y sigo:


“El tuteo, pavorosamente extendido, es una de las manifestaciones más visibles de esa crisis. Al terminar una de mis últimas clases, se me acercó una alumna de fino aspecto; no quiso ofenderme con su pregunta: “¿Has publicado algo sobre esto que nos has dicho?” Ya era incapaz de entender la diferencia entre nuestros respectivos papeles sociales. No hace mucho, la televisión transmitió en directo la jornada de un servicio hospitalario de urgencia. Llegaban ambulancias con heridos, taxis con enfermos graves, y acudían a recibirlos enfermeras y enfermeros, con palabras solícitas: “Pero, ¿qué te pasa hombre? “No te apures, mujer, que aquí te pondremos buena” Desde mi norma, era afrenta, y esperé en vano que alguno de aquellos afligidos parara los pies al agresor verbal imitando a D. Quijote, cuando un cuadrillero, hallándose maltrecho en la venta, osó llamarlo “buen hombre”: ¿Úsase en este hospital hablar de esa suerte a los heridos, majadero?”. Me contaba una dama amiga su estupor cuando, en una clínica de lujo, al disponerse el enfermero a afeitar el pubis a su esposo, preparándolo para una operación, le decía jovial y estimulante: “Hala, que te voy a dejar pelado como un niño”
Si en lugares tan serios se tutea a mansalva, cuánto más en el imperio de la trivialidad.”


+C 



'