martes, 4 de mayo de 2010

De lo que es capaz la amistad


Nadie ha reparado que mi blog haya sufrido un pequeño cambio; y ha sufrido un cambio el día 1 de Mayo sin haber pertenecido a ninguna organización sindical, ni haber asistido a ninguna huelga de esas de trabajadores de pancartas.
Como cada mañana, al levantarme, abro el blog. Y ese día hice exactamente lo mismo.Ya es un hábito, es algo instintivo que me gusta. Me encuentro con las últimas entradas, mientras saboreo detenidamente los aromáticos cafés que suelo tomar, y en ese rito matutino, leo lo que ha ido entrando hasta ese momento.
En ese día, día 1 de Mayo, al abrirlo, recibí un comentario de mi buena e incondicional amiga María, - la impía, la convertida, la tímida María- ¿os acordáis? Comentario que tengo guardado por delicadeza hacia ella que me ha pedido que no publique. Tendría que hacerlo, pero no, no lo voy hacer. Es un precioso comentario dedicado a la Virgen. Ella, en ese precioso saludo a “su” Virgen, (se la ha apropiado, como si fuese de ella únicamente), me recordaba que comenzaba el mes de las flores, el mes de María; y que en Sevilla hacía ya mucho calor, para tener la chimenea encendida. Que por qué no la cambiaba por una foto de la Virgen. No me lo pensé dos veces e instintivamente, le hice caso. Tiré, a la basura, sin pensar, la preciosa chimenea, busqué y coloqué una imagen que tenía de Nuestra Señora de la Farfana siendo obedientísima a mi amiga, sin más. Pero esta imagen no me daba buenas vibraciones, por motivos que no vienen al caso, y la cambié por una otra que corresponde a un cuadro que tenemos en casa, cuadro que nos regaló mi suegra y que fue el primer cuadro que entró en nuestro hogar cuando nos casamos. Sólo nos alumbraba ese cuadro. Se trata, parecen opinar, ser compañero de otro que hay en el Museo de Bellas Artes de Sevilla de un tal Alonso Miguel de Tovar de la Escuela Sevillana y del más preciado barroco sevillano. Al ser restaurado, les salió una inscripción en latín , “Ego Mater pulchre dilectionis”en la parte alta del cuadro y una aureola a la Virgen, los dos detalles, de un dorado precioso.
Una vez hecho el cambio, pensé que fue algo precipitada la decisión de hacer desaparecer la chimenea, ya que no sé si será posible rescatarla.
Cuando llegue el frio tendré que buscar de nuevo sus entrañas, que en lugar de guardarlas en algún lugar, las tiré directamente a la basura. Cosas que ocurren cuando te dejas llevar por el impulso del alma, que en este caso era más bien el alma de María.


+Capuchino de Silos


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