viernes, 23 de abril de 2010

La espera


Collage y técnica mixta: Capuchino de Silos

LA ESPERA


Es la ausencia quién me acompaña en esta espera, y… espero a que “algo” de comienzo. Pasa el tiempo. Un refrán me viene a la memoria: “Nunca los ausentes se hallaron justo”.- Era realmente difícil que los ausentes pudiesen contestarme si no estaban. Yo seguía esperando. Y… para no mortificarme y vivir en esa esperanza incierta de poder lograr mis deseos, comienzo a “vivir” la práctica del reduccionismo minimal.
Tomo conciencia del lugar dónde sola me encuentro como única espectadora. Es el Aula 2.21 de Historia de la Pintura. La clase existe por sí misma con sus elementos decorativos y su arquitectura cúbica. “No cuenta para nada lo que se pone en ella, sino lo que se ha dejado de poner”; que son los ausentes, los que no han venido, los que me hacen esperar y los causantes de lo que a mí me está ocurriendo en este espacio gris donde hay solidez aparente y donde el mobiliario es mi único acompañante. No se concibe ni se puede comprender una obra sin espacio como dice R. Morris, y como espectadora única reflexiono sobre ello. La clase es un espacio que tiene sus dimensiones, matemáticas y precisas. Es un espacio geométrico regido por ejes cartesianos – x, y, z – que lo señalan para definirlo. Paseo y paseo por ese espacio “vacío” como única espectadora, lleno de sillas mal colocadas y en ese afán de evadirme de los pensamientos que me acechan, juego con los cambios de luces modificándolo todo. Las luces me ofrecen contrastes, variantes, visiones diferentes de los ángulos, del suelo, del techo, de las sombras repetitivas de las sillas; en definitiva, me ofrecen reflejos producidos por esos cambios de luces con los que yo juego. Es una percepción distinta de la clase y que apenas ahora reconozco con tanta ausencia. Todo queda en mi pensamiento. Es la idea de aquella mañana a la espera…Había que ir restándole importancia al tiempo que llevaba esperando. En un principio, la idea de la espera fue algo difícil de digerir. – La espera era…un concepto abstracto, un pensamiento. No existía el objeto, pero sí la idea como para Platón que “el arte es pura idea y la abstracción no tiene forma”. Se trataba de arte conceptual que hace desaparecer el arte: es sólo idea, es concepto, es recuerdo, es un acto de voluntad, es sentido de libertad es un simple acto de reflexión que hace desaparecer la imagen. Es… un mundo abstracto que implica al espectador para que comprenda el valor y su significado. – La idea de la espera no fue para mí, precisamente, un acto gratuito, acto, que produjo una segunda y larga espera fusionando, casualmente, el arte con la vida cotidiana en aquella “Sala de espera” del fisioterapeuta al no llegar yo puntual a la cita. La “sala” se convirtió en reclamo para crear un lugar de trabajo. Tenía tiempo sobrado. El personal que esperaba me miraba extrañado, de manera silenciosa. Saqué mi libreta y mi lápiz y quedé pensativa… esperando que las ideas fluyesen en mi mente para desarrollar parte de este trabajo. El público participaba educadamente generando conmigo la propia obra: la espera (el happening). Esa misma escena, pensé, se estaría repitiendo en otros lugares no tan gratos simultáneamente.
Yo…sigo esperando a que llegue mi turno en esta “Sala de espera”




¡Hasta la vuelta! Salgo de vacaciones unos días.


+Capuchino de Silos


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