jueves, 18 de marzo de 2010

Por qué me llamo Capuchino y por qué de Silos


Habrá quién se haya preguntado el por qué de haberme puesto Capuchino de Silos.


¿Por qué Capuchino?
Porque siempre le he tenido una especial simpatía a San Francisco de Asís y él lo fue.
Los Frailes Franciscanos, con su fundador, San Francisco de Asís es una orden de Capuchinos en su rama más joven.


A mitad del siglo XIV, comenzaron a aparecer en Italia, España y Francia diferentes grupos de frailes que aspiraban a una vida más coherente y más acorde con los orígenes de la Fraternidad, especialmente en el retiro y la pobreza. Dentro de este ambiente de reforma nacieron los Capuchinos.
El nombre oficial de la Orden lo toma por la forma peculiar de su capucha. El nombre lo encuentro muy simpático y original.

 ¿Por qué de Silos?
El Monasterio de Santo Domingo de Silos es una abadía benedictina ubicada en el municipio de Santo Domingo de Silos, en la provincia de Burgos. Su claustro es una de las obras maestras del románico español y me apasiona la vida de sus frailes, sus cantos gregorianos y el maravilloso ciprés creciendo hacia el cielo que se encuentra en el interior del patio de la Abadía.


El monje de Silos está separado de todos y está unido a todos. En cierto modo, yo hago lo mismo. Estoy separada de vosotros pero me uno a vosotros a través del blog.
He querido dejaros este soneto, que es un canto a la belleza del ciprés más admirado, más querido y más significativo que ha ido creciendo, como sus monjes, hacia el cielo.


Un soneto para el ciprés de Silos
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Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.


Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.


Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,


como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.
-
Gerardo Diego
No son pocos los que opinan que este es el mejor soneto escrito en lengua castellana.


+Capuchino de Silos


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