sábado, 6 de marzo de 2010

Alberto Burri frente a Ives Klein

Entre los muchos papeles que duermen en mi carpeta, se encuentra el resumen a grafito y en sucio, con un montón de tachones, del examen de "Historia de la Pintura", al que hoy le he vuelto a dar forma. Tiene ese olor especial a añejo, que le ha dado el paso del tiempo, y que, por su garabateo, conserva el momento vivido de tanto nervio y esperanza. Lo guardo con mimo y mucho cariño, y no quiero, siquiera, que nadie lo manosee para que conserve las energía del examen y el recuerdo de aquella clase de "Historia de la Pintura" de mi Facultad.
Al comenzar la carrera, nunca pensé que podría tener conocimiento alguno sobre las infinitas maneras que existen en el siglo XX para poder plasmar un cuadro.
El interés, el estudio, un gran esfuerzo para comprender y la gran profesora que tuve, (desde aquí mi reconocimiento), me ayudaron.
Aquí lo muestro:

 Alberto Burri
La pintura de Burri es el refinamiento de la destrucción. Su materia: la iconografía del sufrimiento. La viva imagen de la guerra, que sugiere vendajes ensangrentados y angustias vividas por el hombre, donde las heridas del alma generan formas violentas.La obra de Ives Klein persigue un acontecimiento místico que hace conmover transformando el arte en deseable y mágico; busca traducir los efectos y movimientos del alma a través del fuego que vive oculto en nuestro corazón y capacitado para brillar en el paraíso y arder en los infiernos.Si para Burri la pintura es el orden y la belleza del horror predispuesta casi al énfasis y la sublimación, para Klein es, también, un orden, pero un orden ceremonioso, un ritual religioso. Para ambos es un conjunto de ideas, de sentimientos místicos, casi indefinibles, que son fundamentales para poderse comunicar. Un deseo de lucha, de libertad y de todo lo que pudiese elevar al hombre a ser más digno; buscando e imaginando en el maravilloso mundo de la luz y del color, otro color y otra luz. Es la estética por encima de todo.
 Ives Kein

Para Klein, estos razonamientos, los expresa con formas flotantes, con haces luminosos, partiendo de una idea, de un pensamiento, haciendo visibles la cualidades materiales y espirituales del fuego en florecillas vivientes sobre un campo dorado bañado por el sol. Convertir un sueño, el sueño de un idealista romántico, en un rito desconocido y ceremonioso. Trabajar y domesticar un elemento como el fuego dónde el espacio te envuelve para soñar aunque sólo sea por un instante.Para Burri es una estética llena de color latente y punzante, de llanto con música fúnebre. Es el sufrimiento lo que plasma en el cuadro con grandes sentimientos contemplativos. Son las cicatrices, suturas y heridas de la sangre que contienen reminiscencias de la guerra, dándoles formas en su condición de médico-artista. El lienzo de Burri provoca olor a sangre. Al material plástico lo ha hecho sufrir y padecer encolándolo de forma tosca y violenta generando estructuras curvas de manera refinada, sensible y dándole al cuadro una nueva dimensión simbólica.Klein pinta con la impronta del fuego flores y sombras de color flotando libremente. No es más que una persona que enfatiza y poetiza su realidad con impresiones del alma. Es el resultado de su continua meditación y...de ese empuje que está fuera de toda medida; lo que signifique una necesidad biológica.En forma diferente, Burri, se dirige al hombre afligido, al hombre que sufre, acercando su pensamiento, en ese aspecto, al hombre de cualquier época. Es, esta obra “Gran Rojo”, el universo de sus propios sueños, porque TODO, hasta los sentimientos más íntimos se pueden plasmar en un lienzo.Para Klein, en vez de llegar al cielo al final, no hacía más que caminar hacia él hasta encontrar el AZUL lleno de ensoñación.

Alberto Burri – Informalismo Europeo
Técnica – Plástico acrílico.


Ives Klein – Nuevo realismo
Técnica – Experiencia con fuego.

+Capuchino de Silos

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