martes, 23 de febrero de 2010

Mi carpeta - Primera parte



En homenaje a "Lucio Muñoz"


El título “Mi carpeta” lo hace visible y descriptivo. Lo hace útil y ordenado. Lo hace cálido e íntimo y mágico.
“Mi carpeta” no es la copia exacta del natural, ni la apariencia externa que hay en ella. Es la utilización de un soporte para hacer visionar un pensamiento interno y reducirlo a la palabra, a la plástica y agruparlos en una composición.
Es la relación que existe entre lo físico y lo espiritual, transformando nuestra concepción más íntima para poderla hacer visible y descriptiva. No es representar un objeto así como así, es servirse de elementos plásticos y con ellos transmitir y expresar sus efectos físicos y espirituales a través de la visión y de la palabra. Es el lenguaje unido a la visión para liberar las reservas imaginativas y creativas organizándolas y desarrollándolas en una iconografía subjetiva, donde se pretende abordar el tema desde el sentimiento, para reconocer la esencia a través de una creación propia y personal. Cuanto más viva sea la experiencia de la obra, más “perfecta” será también su reproducción, llevando al papel en forma de contrastes claro-oscuro, “el ritmo, el peso, las líneas”, etc. e interpretar la “composición”.
“Mi carpeta” es, el concepto, que resuelve la relación que existe entre el objeto y el espacio –externo e interno-. Es su propia esencia que adquiere como en los cuentos, infinitas formas y variaciones y que están todas en su interior haciéndola cálida, íntima y mágica.
“Mi carpeta” son fragmentos de una “casa” en el atardecer haciéndose noche y de estética semi destruida. “Ella” no deja de ser una ilusión óptica donde los elementos gráficos relacionados entre sí producen una apariencia sobre una superficie y dónde la forma, el color y la textura generan diferentes sensaciones que se unen al simbolismo como la relación que existe entre la imagen concreta y la idea abstracta.
La forma visual de “Mi carpeta” no es arbitraria, ni un mero juego de formas y colores; mantiene una correlación exacta con el esquema formal para poder suministrar una encarnación concreta al tema abstracto. Ambos son instrumentos de esa forma. Los dos sirven para dar cuerpo a un universo invisible, pues hasta la línea más inapreciable de esa forma, expresa un significado, siendo, por lo tanto, simbólica. No se limita a la vida interior, ni al inconsciente, es una manera de mirar el mundo externo e interno.
La “casa”, pues, representa lo frío y lo cálido. Lo espiritual y la calma. El silencio con la desaparición del sol. La inmovilidad, la alegría y el triunfo. La tranquilidad, la energía y la tristeza. Es la expresión llevada a la lógica del alma para crear impresiones con una manera de contar los efectos mágicos del color a través de sus efectos físicos.
El color es como un matiz sonoro, a veces frío o cálido, otras, delicado o duro dentro de un universo flotante que surge como la música de un gran compositor. Es el alma de la “casa”, donde una frágil cuerda puede abrirla en cualquier instante.
Con “Mi carpeta”, mi “casa” todo queda dicho: es la palabra y la propia pintura lo que le da significado a la obra. Es mi pequeño “universo” dónde guardo mis pequeñas “historias” pictóricas, mis pensamientos, mis bocetos y apuntes como un “cofre” lleno de colores.
De fuera hacia dentro todo es color que continuamente comparo con los sonidos del piano tocado por mi hija en otra habitación. También el color lo comparo con los perfumes que son estímulos y sensaciones sugiriendo estremecimientos y recuerdos. Los sonidos movilizan el recuerdo y lo impulsan al silencio como la portada de mi carpeta, como mi casa en una espiral nostálgica. La música es este silencio interrumpido que el sonido distingue, y el color crea y produce la sensación de la respiración dilatándose como el fuego.
Los sonidos tienen una duración, un timbre, una intensidad; los colores una claridad, una oscuridad, un tono. Timbres y tonos tienen una bella semejanza.
El color de mi carpeta es una “aventura” en papel y polvos para poder mostrar su “amor” y defenderlo, condenado a decolorarse con el tiempo como un fantasma que fuese a desaparecer; como un arco iris, como los reflejos de una copa de cristal, como las burbujas jabonosas que produce el niño en su juego. Todo es color. Todo es sonido.La noche de “Mi carpeta” no es el resultado negativo de la retirada de la luz, sino la llegada positiva de un manto oscuro que reemplaza al día cubriéndolo; pero en el interior de mi “cofre” todo es color, es la tecla del piano con su correspondiente sonido la que suena y suena haciendo una melodía escrita por Albéniz y que guardo celosamente en mi casa. Continuará .../...
Carpeta y fotografía: Capuchino de Silos

Texto: +Capuchino de Silos

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