domingo, 28 de febrero de 2010

GENEROSIDAD


Ayer tarde me entró un comentario que con un Haikus le voy a dar entrada:

Es un amigo.
Hombre, esposo, padre.
Generosidad.

Man dijo:
Querida C. de Silos. Qué bonito ese sentimiento que viviste cuando atravesaste el umbral de la Universidad de tus sueños. Qué suerte poder haberlo realizado. Imagino lo que se debe sentir aunque yo no lo pude vivir así. Cuando tuve 9 años fui programado en un proyecto de vida en el que yo no tuve nada que ver. ¡”Este muchacho será diplomático”! Y me forzaron al máximo con agotadores estudios dobles de bachiller y comercio. Odié aquello y a los 14 años ya estaba dispuesto a enfrentarme a mi padre para decirle que no, que lo que yo quería estudiar era la carrera de mis sueños, aquello por lo que era capaz de emocionarme; Arquitectura. Se me murieron los dos y toda la historia cambió. Solo con que hubiera sobrevivido uno….
El consejo de familia de nosotros, menores de edad, dictaminó que no podía ser y que o estudiaba ingeniería (por proximidad) o que hiciera una oposición a un banco. No sabía muy bien qué era la ingeniería industrial ni casi para qué servía pero mi madre sí me había motivado para estudiar una carrera.
Aprendí lo que era la ingeniería y aprendí a amarla. Me dio muchas alegrías y un más que digno vivir. Imagino que debe ser algo así como cuando terminas casándote con una buena mujer que te da su vida, pero que en el fondo de tu corazón, muy de vez en cuando, recuerdas aquél primer amor de tu vida que pudo haber sido y que no fue.
A los 50 años lo intenté y me matriculé de Arquitectura, pero ya no podía ser, conseguí llegar hasta el segundo año pero trabajar y estudiar me llevaban a jornadas de estudio, y sin ir a clases, imposibles de conciliar con trabajo y un enorme sacrificio familiar. Tuve que abandonar, pero mi corazón se resiente.
Ninguno de mis hijos quiso estudiarla, quizás porque cometí el error de decirles que si lo hacían yo lo haría con ellos. ¿Quizá algún nieto…? ya he dejado dicho que si alguno lo hace, y vivo, le pagaré la carrera; y si ya he muerto vendré para estar con él, como su ángel, en su estudio.
Perdóname que te haya soltado todo este cartapacio, pero el haberte leído con esa frescura de los sentimientos juveniles vividos y con tu música… no lo he podido evitar.
Para eso estamos los amigos. ¿No?
Un abrazo

+Capuchino de Silos


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