domingo, 24 de enero de 2010

"Mis partituras"


Tengo muy claro que regentar un blog no es tarea nada fácil. Cuando decidí abrirlo, la idea primordial fue reflejar en él, como en un diario, todas y cada una de las preocupaciones del día a día y que, por lo tanto, iba a ser mi fiel reflejo. Pero las dudas comenzaron pronto. Comenzaron a bailarme y a dar tumbos de un lado a otro en un muy corto espacio de tiempo. El blog no era, ni es, lo que en un principio pensé. No era un diario que sólo yo iba a leer. Vendrían a leerme y a visitarme. Por lo tanto, debía tener otra primacía: que el visitante se sintiese a gusto, como en su propia casa cuando entrase.


Lo que anteriormente nunca me pasó, me ocurrió el día que decidí poner un crucifijo en él. Al no conocer a nadie de las personas que te visitan, no tenía por qué saber si les iba a gustar o no mi propuesta. Yo, desde luego, tenía y tengo muy claro, que mi deseo era tenerlo, como tantas otras cosas, y tenerlo cerca de mí con sólo abrir mi página. Si. Mirar al Cristo que dio su vida por mí y por cada uno de nosotros aunque a muchos les pudiese molestar. Lo sentía por ellos. Os lo aseguro. Pero mi crucifijo lo quería ver cada vez que abriese mi página, así como también, la vela en recuerdo de mis padres y otras tantas cosas que tengo “colgada”. Con eso no podía ofender a nadie y además se trataba de un espacio que puedo o no compartir según el criterio del que venga a visitarme.


Si. Es tarea no fácil tener a todos contentos y con los silencios de redondas, negras y dobles puntillos sobre “mis partituras” me doy perfectamente cuenta lo que puede o no gustar a los que siguen visitando mi página dejando sólo eso: silencios.




+Capuchino de Silos


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