miércoles, 6 de enero de 2010

Flor de cactus



Quise que el momento fuese útil, sacarle el máximo provecho al día. No deseaba que terminase sin crecer en el cielo. Sin aumentar en felicidad y riqueza por no haber logrado el sueño. No quise entregarme a la falta de ánimo y dejarme vencer por el desaliento.


No quise permitir que me quitasen el único derecho que me quedaba: manifestarme en palabras. Creo que las palabras pueden cambiar el mundo y constituyen la naturaleza de las cosas y mis ideas permanecerían sin alteración alguna en mi pensamiento.


Mis deseos eran otros. No quería hacer de mi vida algo común o vulgar porque estamos llenos de tristezas y abatimientos. La vida se encuentra despoblada y llena de manantiales y bellas arboledas. La misma que nos trastorna y arruina convirtiéndonos en personajes de nuestra propia obra.


Yo podía aportar con una sola frase y no dejarme engañar para conseguir el cielo y con él su riqueza. Tenía que ser libre aunque el viento me trajese la tempestad.


No llegaría a caer en la resignación por la falta de comunicación, prefería hacer palabras y frases elaborando argumentos, aunque, estos argumentos fuesen para cosas pequeñas y cotidianas.


Hubiera sido un grave error, por mi parte, caer y traicionar mis propias creencias yendo contra mí misma. Hay que vivir con intensidad e implicarse.


En mí está el futuro haciendo frente, trabajando con arrogancia y sin miedos. Máxime, por causas nobles.


Aquellos que se sostuvieron al verme “caída” en mis sentimientos y creencias serán los mismos que me ayudarán a seguir andando por la vida porque no permitiré pasar por ella sin vivirla.


+Capuchino de Silos


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