sábado, 21 de noviembre de 2009

"Fusa"



Fusa, mi perra, es una seductora de primera línea.
En estos momentos, mientras escribo, está enroscada en su cojín descansando de sus juegos.
Cuando tenía tres o cuatro meses tenía el pelo de la cabeza oscuro y el resto del cuerpo blanco puro, en un largo, que le hacía tapar sus ojitos negros vivarachos y tapándole, casi, sus patitas. Todo el mundo se le rendía por su aspecto de peluche viviente. Causaba particular impresión que algo tan pequeñín pudiara ser tan
rápido en movimientos y mostrarse decidido para todo.
Tenía el rabo poblado de pelo acaracolado hacia arriba en movimiento continuo como símbolo de espiritu alegre y jovial y así ha continuado. En los dos años que llevo con ella sólo lo baja cuando está relajada, barriendo el lugar por donde pasea; el resto del tiempo lo lleva erguido, y, muy largo ahora, cual plumero de "armao de la Macarena"; (hombre vestido como los antiguos soldados romanos, que suele acompañar el paso de la procesión y guardar a esta Virgen en Semana Santa). Es una amante extraordinaria, siempre dispuesta a correr y a jugar buscando su pelota, su muñeco de trapo o su hueso.
Cuando enojada, por alguna causa, le levanto la mano amenazante, entonces, su rabo, en lugar de mustiarse, se agita, y sus ojitos, clavados en los míos, son los de aquella que sabe que ha hecho mal, pero aún así considera que el intento ha merecido la pena. Me alegro, siempre, que disfrute y doy las gracias por tenerla.
Cuando mi hija ha adquirido su perrita Luly no la ha aceptado con señales de cariño, más bien de descontento y de silencio a pesar de ser una cachorrita.


Sería razonable afirmar que si alguien no está dispuesto no solo a cuidar de un perro, sino también a quererlo, no debería tener ninguno. Necesitaba una compañía y nada más lejos de la calumnia que un perro. En realidad, los perros parecen gozar de todos los privilegios y Fusa y yo podíamos pasar juntas días enteros.
Con la presencia de Fusa a mi lado me siento acompañada por mi amiga y "protectora".
Qué cariñosa es conmigo, con la familia, qué considerada y amable. Con el tiempo hemos descubierto que, además es bastante más inteligente que algunos caninos que están dotados de un grado elevado de inteligencia, como puede ser el pastor alemán.
No cabe la menor duda de que Fusa, sea yo lo que sea, tiene desenvoltura, facilidad, destreza, es obediente, cariñosa, inteligente y se muestra dispuesta a afrontar la vida con la actitud apropiada.
¿Y cuál es la actitud apropiada?
La de Fusa: mantener el ánimo alto y agitar el rabo con brío hasta el final.


+Capuchino de Silos


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