sábado, 15 de noviembre de 2014

Hojas verdes.



Cuando llego aquí me parece que nada puedo decir, pero con sólo mirar los árboles del jardín llenos de hojas verdes no creo que estemos en pleno noviembre; un noviembre que va avanzando mirando las estrellas y la altura de un cielo que no parece otoñal. En frente de casa podaron un árbol hace un mes y brotan sus hojas tiernas como en plena primavera; es como si este sol de un noviembre desconocido y de un blanco purísimo, quisiera mostrarnos su mayor tesoro con ese calor de exquisito trato.
El descanso así se hace creativo. Provoca una alegría íntima que paraliza. Hace descansar, tomar fuerzas en medio de cualquier borrasca, te transporta en segundos a un mundo sensible, delicado... y de repente respiras llena de las mejores ideas. Son instantes y destellos que te pertenecen y que durarán para  siempre en un escondite de tu alma.  
Han sido los últimos momentos de mi vida hasta ahora  en unión de un Cielo bellísimo.

+Capuchino de Silos 



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martes, 11 de noviembre de 2014

Sí...hormiguita




Sí..., yo que soy una hormiguita que se pierde en el mundo, una pequeñísima partícula que desaparece con un solo soplo, una insignificante motita que no se ve; tan diminuta que en una cuartilla blanca se esfuma como polvo ligero y se pierde...te pregunto: ¿por qué te fijaste en mí, por qué tocaste mi alma, por qué fui elegida para que te amara? ¿Qué pudiste ver en mí? Me lo pregunto una y mil veces y descubro el gozo sin merecérmelo. Caigo como cae del árbol la fruta madura y emocionada estoy amándote más cerca. Feliz me siento.
Me da igual que vuelva abrirse algún nuevo frente oscuro como antes. Lo desprecio si viniere. Quiero amarte y quiero que dure lo que yo.

Así lo quiero, así lo deseo y si algo me faltase pido tu ayuda divina.


+Capuchino de Silos


jueves, 6 de noviembre de 2014

Secretos






De repente ha dado un giro el tiempo y ayer salía muerta de frío respirando la belleza de todo lo que me envuelve cada día.  El jardín, en tan solo una noche, se había vuelto menos resplandeciente que en días pasados y seguía guardando celosamente ese secreto que nunca abandona. Tímidamente a mi paso se volvía hacia otro lado y se ocultaba  ante mi curiosidad que volaba por cada uno de sus rincones como queriendo abrigarlo para que permaneciera fuerte, verde y brillante como hasta ayer. Pero ese octubre cálido ya pasó en un vuelo, como algunos días de este mes de noviembre. Quedábamos mirándonos los dos: su secreto y yo. Él, iniciaba su letargo silencioso; yo, algo cansada, quería enterrar allí con él algunos pensamientos dándoles paso para que los guardara junto al suyo. Allí dormirían ambos, silenciosos; era mí secreto, que esperaba junto a él recibir cada día los regalos del divino reino.

Después de aquello todo siguió como de costumbre hasta que terminó el día; ésta vez en solitario. La magia de hoy pasará a otro hoy diferente, con misterio. Así es la magia. Es lo mejor que tiene.

Pero ahora mi sueño es diciembre: y es que en diciembre el mismo Dios se hace Niño, más pequeñito  aún que el Niño que tengo en casa con ropita  de encaje.


+Capuchino de Silos



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viernes, 31 de octubre de 2014

Octubre se va.



Qué mes tan bello este mes de Octubre. Todavía las hojas de los árboles siguen tan verdes como cuando nacen.
Pero hay tanto sufrimiento fuera de este paraíso regalado que duele mucho más que cualquier otro dolor porque es un dolor que sigue, y sigue, y sigue. No termina nunca. Es tan fino como el dolor de una persona que ama porque es cautiva de un amor y no se olvida de doler, porque doliendo ama.


+Capuchino de Silos


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domingo, 26 de octubre de 2014

En pasado



Sigue el tiempo precioso aunque  con unos graditos menos y se me ha pasado el susto de ayer después de la caída que sufrí mientras el sol seguía brillando  ausente del daño que me había hecho.

Me había servido de mucho; todo tiene sentido, pensé.  Y es que apartaba por un largo rato de mi imaginación tanto ruido absurdo e innecesario y quedaba mi alma silenciosa; con ese silencio que durante un largo tiempo recogía sólo alguna que otra queja que sufría mi cuerpo dolorido por diferentes partes y lo entregaba más allá. Mucho más allá.

Me vi sumergida en ese mundo que coloreo los días haciendo sin hacer nada y me cuento algunas intimidades que ni yo misma sabía que en algún rincón de mi estaban ocultas.  Me senté en el jardín embadurnado de colores adormecidos  a solas con mis pensamientos y los compartía sin palabras con aquel que sabía me escuchaba. Requería susurrarle en esa voz más baja que aquellos pensamientos y que iban apareciendo completamente nuevos para mí.

¡Cuánto dulzor, cuánta delicadeza, cuánta delicia! Las molestias se iban, se dispersaban...


+Capuchino de Silos




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