lunes, 21 de julio de 2014

Gregoriano, gregoriano, mucho gregoriano


Uno por otro. Con este artículo, más completo, desaparece el anterior, escrito en medio del furor y de la cólera del momento.
Sabéis que acostumbro a poner fotos discretas de los hechos, pero, dado que los protagonistas, les gusta figurar, cual si fueran la mismísima Sara Montiel, en el último cuplé, que hemos estado próximos a eso, pues ahí tienen foto
Por lo visto, pertenecen a la Asociación Hispana para el canto Gregoriano y su director, se desplaza al Valle de los Caídos, para asistir a los cursos. Con una formación tan amplia, empezaron la Misa, con el Aleluya de Haendel, que era un monje del s XI, al que debemos entre otras piezas operísticas, la Misa de Angelis...por favor!!!!!!
La Misa era a las seis. A las cinco, llegué a la Iglesia, donde estaban afincados en los bancos, como quien está en la barra del bar, a risotada suelta, a voz en grito y con unas posturas muy propias, para el catre del salón. Opté por marcharme a reflexionar durante media hora, el paisaje de Tricastela, da mucho de sí.
Pensé para mí, un grupo que se prodiga en cantar Gregoriano y en esa actitud en el Templo, dudo que tenga mucho que ofrecer. El Gregoriano, como bien sabéis, no sólo es canto, es actitud, es elevar el alma al Creador, a nuestro Padre. ¿Cómo puede alguien cantar a Dios o hacer que los demás, sintamos algo celestial, si su actitud ante el Sagrario, es de desconocimiento total, ante quien se encuentra allí? No es lo mismo cantar la Misa que cantar "la Lola se va a los puertos"
Cuando volví a las cinco y media, no es que todo siguiera igual, sino que empeoró. Tomaron el altar por fortaleza y allí se ubicaron para solemnizar la Misa. Habiendo sitio por toda la Iglesia, incluido lo que se conoce como "coro alto", propiamente dicho, pero, prefirieron instalarse delante del Sagrario, como si nada. Eso es conocer las normas Litúrgicas al dedillo
Con el Sacerdote y el lector, aquello no hacía más que, desafortunadamente, recordar al camarote de los hermanos Marx. Normal que cayera la Patena, el Cáliz, todo...
Antes del saludo del Sacerdote, el Aleluya arrancó los primeros aplausos, que recordó el cura que mejor para el final, por eso de no estar seguido, durante la Misa, aplaudiendo. Muy litúrgico, todo.
Sobre la ejecución de las partes que cantaron en Gregoriano, voy a ahorrarme la crítica, allá cada uno con su cuerpo.
El Pater Noster, las mujeres entonaron la parte del Sacerdote y el coro al completo, la parte del pueblo. Es lo que tiene tanta formación, que se deforma uno.
No añado más, porque da para una nueva parte del Resplandor.
Sobre la Liturgia y el Sacerdote, otra veces, comento algún hecho. En esta ocasión, reservo todos los detalles, para el Obispo de la diócesis de Lugo, al que ya se lo he remitido por escrito y de manera privada.
Creo que cuando alguien comete todas las irregularidades litúrgicas vividas hoy en Triacastela y sin tener sus facultades mentales dañadas, primero, no se debe comentar públicamente, para que nadie piense que la excepción de un Sacerdote, confirma ninguna regla. Y segundo, porque cuando los hechos son del calibre de lo que allí se vivió, como Católicos, tenemos obligación grave, de comunicarlos al responsable de la Diócesis, para que tome las medidas oportunas y no se repita una desacralización de la Liturgia, que pueda fomentar una falta de piedad en el pueblo de Dios
"Mi Casa será Casa de oración. ¡Pero vosotros la habéis hecho una cueva de bandidos!"
"Si nos preguntamos: ¿dónde podemos encontrar a Dios? ¿Dónde podemos entrar en comunión con Él a través de Cristo? ¿Dónde podemos encontrar la luz del Espíritu Santo que ilumine nuestra vida? La respuesta es: en el pueblo de Dios, entre nosotros, que somos Iglesia. Aquí encontraremos a Jesús, al Espíritu Santo y al Padre. (S.S. Francisco, 26 de junio de 2013)"

+M. Celestial



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domingo, 13 de julio de 2014

Sccccchhhhh, es Domingo

Os dejo un texto que me ha parecido muy oportuno hoy, mañana y siempre. 
Si algún sacerdote pasa por este humilde blog querría que tomase nota e hiciese lo posible y lo imposible para restablecer el respeto que debe haber en las iglesias, pues es el lugar donde se encuentra Nuestro Padre y Señor que es el Rey de reyes. 
Léase: 
 “Ya se ha escrito mucho sobre el silencio y yo misma, le he dedicado su espacio en mi muro. Pero, ¿Por qué no insistir un poco más? El Domingo es el día del Señor, quizás por eso, es el día en el que el ruido es más medible que nunca, dentro de las Iglesias. Los decibelios suben y suben, hasta hacer imposible, hasta cinco minutos de oración.
No se trata de pedir una paz monacal, que estaría más que bien, pero, que el Domingo, resulte el peor día de la semana, para entablar una conversación con el Señor, en el Sagrario, resulta, cuanto menos, sorprendente.
Sin duda, los Sagrarios situados en los laterales, fuera del centro de la Iglesia, han provocado una corriente luterana, que hacen pensar que no hay presencia real de Jesús. No hay que fijarse mucho, para observar que, en muchas ocasiones, el Sagrario está completamente abandonado y la gente se encuentra haciendo oración en cualquier otro punto de la Iglesia, frente a una imagen o frente a la pared.
¿Qué más da? No, no da igual. No es lo mismo llamar a un ser querido por teléfono, que acercarte a su casa, saludarlo y pasar un rato con él. No da lo mismo, no, sino, pregúntaselo al ser querido con nombre y apellidos, léase por ejemplo, mamá y papá.
Curiosamente, algunos Sagrarios, no tienen bancos ni reclinatorios y todo gira en torno al altar. Difícil invitar a los fieles a un rato de oración con Jesús, sino les muestras el camino.
Algún teólogo de la nueva era en la que vivimos, dirá que el Sagrario en el centro es preconciliar y por eso, la conveniencia de ponerlo en el quinto pino. Preconciliar, palabra tan de moda, entre las calvas pensantes nonagenarias, que escriben la nueva teología que nos aparta de Dios, sí, lees bien, que nos aparta.
Vivimos tiempos extraños, en el ambulatorio médico, un letrero, "no pongan los pies en las columnas", en el supermercado, "no manoseen la fruta", en las oficinas, "dejen salir antes de entrar", en los bares y comercios, "no entren con perros", en los conciertos, "apaguen sus móviles" y en las Iglesias, "silencio, estamos rezando"...En fin, ni en la guardería es necesario darle a los pequeños infantes tantas órdenes, ya que, de manera innata, el ser humano, muchas las tiene asumidas, hasta que los factores medio ambientales nos llevan a comer palomitas en un concierto, a no quitarnos la gorra ni ante un obispo, a que nos suene el móvil en misa, en el restaurante, en el cine...ya no digo ese silbido que tienen algunos anunciando un wasap cada cinco segundos, a no levantarnos entre quien entre en una sala, a comer caramelos en los conciertos, a llamar a Antonia a gritos por la calle, en fin, resumiendo, a estar en la Iglesia, como quien está en el mercado”
"Auferte ista hinc! Nolite facere domum Patris mei domum negotiationis ”.
Recordati sunt discipuli eius quia scriptum est: “ Zelus domus tuae comedit me ”.
"Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio».
Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu Casa me consumirá"
+M. Celestial


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