martes, 6 de diciembre de 2016

Mi otro ser…,

…el más íntimo que yo misma, me pide que esté disponible en éste tiempo de espera y esperanza; me pide escuchar atentamente y entregarme al Amor. Ese Amor que no se logra alcanzar cuando la Verdad lo visita y encuentra la fuente sola y descuidada y no hay nada en ella. Ni siquiera orden, ni siquiera limpieza. Recuperarla y limpiarla sería lo primordial para hacerla amorosa y poder ahondar en la Voluntad del Visitante. Ésta ha sido y es la meta del día a día; mirarse en esa Madre Santísima para ser otra sierva más de su Santísimo y Amantísimo Hijo. Pero…sola, ¿podría  adivinar esa voluntad divina?
Me digo que mirar en ese manantial del alma, mirar hacia arriba para encontrarse sólo con Dios y olvidarse de sí y sus miserias que contaminan las aguas del arroyo más limpio… “se toma y se bebe de las fuentes de la luz eterna” (San Agustín).”

Capuchino de Silos




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